POEMAS CLÁSICOS EN CASTELLANO DEDICADO A ANIMALES

FRANCISCO DE QUEVEDO: Soneto al mosquito de la trompetilla

Ministril de las ronchas y picadas, mosquito
Mosquito postillón, Mosca barbero,
Hecho me tienes el testuz harnero
Y deshecha la cara a manotadas.

Trompetilla que toca a bofetadas,
Que vienes con rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, Chinche trompetero
Que vuelas comezones amoladas,

¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
De Casta y condición de potras eres.

Tú vuelas y tú picas y tú espantas
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

 

FÉLIX MARÍA SAMANIEGO. Las moscas.

A un panal de rica miel Moscas presas
Dos mil Moscas acudieron,
Que por golosas murieron,
Presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
Enterró su golosina.
Así si bien se examina
Los humanos corazones
Perecen en las prisiones
Del vicio que los domina.

ANTONIO MACHADO. Las moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.Las moscas.jpg

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

RAFAEL ALBERTI. A “Niebla”, mi perro

«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas, Niebla
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas,
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas,
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo;
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo;
a pesar del mejor compañero perdido,
de mi más que tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende;
«Niebla», mi camarada,
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía,
en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría.

VICENTE ALEIXANDRE. A su perro, Sirio.

Oh, sí, lo sé, buen “Sirio”, cuando me miras con tus grandes ojos profundos.
Yo bajo a donde tú estás, o asciendo a donde tú estás
y en tu reino me mezclo contigo, buen “Sirio”, buen perro mío, y me salvo contigo.
Aquí en tu reino de serenidad y silencio, donde la voz humana nunca se oye,
converso en el oscurecer y entro profundamente en tu mediodía.
Tú me has conducido a tu habitación, donde existe el tiempo que nunca se pone.
Un presente continuo preside nuestro diálogo, en el que el hablar es el tuyo tan sólo.
Yo callo y mudo te contemplo, y me yergo y te miro. Oh, cuán profundos ojos conocedores.
Pero no puedo decirte nada, aunque tú me comprendes… Oh, yo te escucho.
Allí oigo tu ronco decir y saber desde el mismo centro infinito de tu presente.
Tus largas orejas suavísimas, tu cuerpo de soberanía y de fuerza,
tu ruda pezuña peluda que toca la materia del mundo,ALEIXANDRE y su perro.jpg

el arco de tu aparición y esos hondos ojos apaciguados
donde la Creación jamás irrumpió como una sorpresa.
Allí, en tu cueva, en tu averno donde todo es cenit, te entendí, aunque no pude hablarte.
Todo era fiesta en mi corazón, que saltaba en tu derredor, mientras tú eras tu mirar entendiéndome.
Desde mi sucederse y mi consumirse te veo, un instante parado a tu vera,
pretendiendo quedarme y reconocerme.
Pero yo pasé, transcurrí y tú, oh gran perro mío, persistes.
Residido en tu luz, inmóvil en tu seguridad, no pudiste más que entenderme.
Y yo salí de tu cueva y descendí a mi alvéolo viajador, y, al volver la cabeza, en la linde
vi, no sé, algo como unos ojos misericordes.

PABLO NERUDA. Un perro ha muerto.

Mi perro ha muerto.Neruda y su perro.jpg

Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independienre
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.

Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.

No hay adiós a mi perro que se ha muerco.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. Descripción de Platero.

(No se trata de un poema, pero esta narración dispone del lirismo necesario para participar en esta entrada)

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón; PLatero y Juan R. J..jpgque no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
– Tien´asero…
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

PABLO NERUDA. Oda al gato.

Los animales fueron
imperfectos, Gato. Neruda.jpg
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

 

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DESCRIPTIO PUELLAE

Se trata de un tópico literario que se basa en la descripción de la dama, en la enumeración de sus características. Proponemos unos ejemplos clásicos de la literatura española.

DEL LIBRO DE BUEN AMOR. (1330, aproximadamente)

En este primer caso, D. Amor le aconseja al protagonista el tipo ideal de mujer.

Amor medieval

Busca muger de talla, de cabeça pequeña;
Cabellos amarillos, non sean de alheña;
Las çejas apartadas, luengas, altas, en peña;
Angosta de cabellos: ésta es talla de dueña.
Ojos grandes, someros, pintados, reluzientes,
E de luengas pestañas, bien claras, paresçientes;
Las orejas pequeñas, delgadas; para ál mientes
Si ha el cuello alto: atal quieren las gentes.
La nariz afilada, los dientes menudillos,
Eguales, e bien blancos, un poco apartadillos;
Las enzivas bermejas; los dientes agudillos;
Los labios de la boca bermejos, angostillos.
La su boca pequeña, así de buena guisa;
La su faz blanca, sin pelos, clara e lisa.
Puña de aver muger que la vea sin camisa,
Que la talla del cuerpo te dirá: «esto aguisa»
Si dexier que la dueña non tiene ombros muy grandes,
Nin los braços delgados, tú luego le demandes
Si ha los pechos chicos; si dize «sí», demandes
Contra la fegura toda, porque más çierto andes.
Si diz que los sobacos tiene un poco mojados
E que ha dichas piernas e luengo los costados,
Ancheta de caderas, pies chicos, socavados,
Tal muger non la fallan en todos los mercados.

LA CELESTINA (1499)

Nacimiento de Venus.jpg

CALISTO.-  Comienzo por los cabellos. ¿Ves tú las madejas del oro delgado que hilan en Arabia? Más lindos son y no resplandecen menos. Su longura hasta el postrero asiento de sus pies, después crinados  y atados con la delgada cuerda, como ella se los pone, no ha más menester para convertir los hombres en piedras.
SEMPRONIO.- (Aparte.) Más en asnos.
CALISTO.-  ¿Qué dices?
SEMPRONIO.-  Dije que esos tales no serían cerdas de asno.
CALISTO.-  ¡Ved qué torpe y qué comparación!
SEMPRONIO.-  (Aparte.) ¿Tú cuerdo?
CALISTO.-  Los ojos verdes rasgados, las pestañas luengas, las cejas delgadas y alzadas, la nariz mediana, la boca pequeña, los dientes menudos y blancos, los labios colorados y grosezuelos, el torno del rostro poco más luengo que redondo, el pecho alto, la redondez y forma de las pequeñas tetas, ¿quién te la podría figurar? ¡Que se despereza el hombre cuando las mira! La tez lisa, lustrosa, el cuero suyo oscurece la nieve, la color mezclada, cual ella la escogió para sí.
SEMPRONIO.-  (Aparte.) ¡En sus trece está este necio!
CALISTO.-  Las manos pequeñas en mediana manera, de dulce carne acompañadas; los dedos luengos; las uñas en ellos largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas. Aquella proporción, que ver yo no pude, no sin duda, por el bulto de fuera juzgo incomparablemente ser mejor que la que Paris juzgó entre las tres diosas.

GARCILASO DE LA VEGA (Primera mitad del S. XVI)

Retrato de una mujer joven. Botticelli.jpg

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

FERNANDO DE HERRERA ( Segunda mitad del S. XVI)

Ardientes hebras, do s’ ilustra el oro,
de celestial ambrosía rociädo,
tanto mi gloria sois y mi cuidado,
cuanto sois del Amor mayor tesoro.

Luzes, qu’ al estrellado y alto coro
prestáis el bello resplandor sagrado,
cuanto es Amor por vos más estimado,
tanto umilmente os onro más y adoro.

Purpúreas rosas, perlas d’ Oriente,
marfil terso, y angélica armonía,
cuanto os contemplo, tanto en vos m’ inflamo;

y cuanta pena l’ alma por vos siente,
tanto es mayor valor y gloria mía;
y tanto os temo, cuanto más os amo.

LUIS DE GÓNGORA (S. XVII)

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido el Sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola truncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Rubens. Venus ante el espejo.jpg

LOPE DE VEGA (S. XVII)

No queda más lustroso y cristalino
por altas sierras el arroyo helado,
ni está más negro el ébano labrado,
ni más azul la flor del verde lino.

Más rubio el oro que de Oriente vino,
ni más puro lascivo y regalado
espira olor el ámbar estimado,
ni está en la concha el carmesí más fino.

Que frente, cejas, ojos y cabellos,
aliento y boca de mi Ninfa bella,
angélica figura en vista humana.

Que puesto que ella se parece a ellos,
vivos están allí, muertos sin ella,
cristal, ébano, lino, oro, ámbar, grana.

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METAPOESÍA. SONETOS

De Baltasar de Alcázar.

Yo acuerdo revelaros un secreto
en un soneto, Inés, bella enemiga;
mas, por buen orden que yo en esto siga,
no podrá ser en el primer cuarteto.

Venidos al segundo, yo os prometo
que no se ha de pasar sin que os lo diga;
mas estoy hecho, Inés, una hormiga:
que van fuera ocho versos del soneto.

Pues ved, Inés, qué ordena el duro hado:
que teniendo el soneto ya en la boca
y el modo de decillo preparado,

conté los versos todos y he hallado
que, por la cuenta que a un soneto toca,
ya este soneto, Inés, es acabado.

Baltasar de Alcázar: Contra el mal soneto.

<<¡Al soneto!, vecinos, ¡al malvado!,
¡Al sacrílego!, ¡al loco!, ¡al sedicioso!,
¡Revolvedor de caldos, mentiroso!,
¡Afrentoso al Señor que lo ha criado!
Atadle bien los pies, porque el taimado
No juegue dellos; pues será forzoso,
Que el sosiego del mundo y el reposo
Vuelva en un triste y miserable estado.
Quemadlo vivo; muera esta cizaña,
Y sus cenizas Euro las derrame
Donde perezcan al rigor del cielo!>>
Esto dijo el honor de nuestra España
Viendo un soneto de discurso infame,
Pero valióle poco su buen celo.

Calvo, A.

Soneto al sonetoUn soneto me manda hacer Elvira

sin saber si soy buen o mal poeta,

porque es niña, inter nos, algo coqueta,

y por tal pequeñeces nunca mira.

 

Ella sabe que yo, su amigo, lira

taño o rasco, y al punto así le peta,

y en lugar de pedirme una cuarteta

un soneto me pide. ¡Qué me admira!

 

Un soneto, Dios mío, lance duro.

¿Qué diré que me saque del apuro?

¿Qué diré que me libre del aprieto?

 

Le diré que es hermosa y hechicera,

y divina y graciosa, y… lo que quiera

que ya no cabe más en un soneto.

Diego Hurtado de Mendoza

Pedís, Reina, un soneto; ya le hago;
Ya el primer verso y el segundo es hecho;
Si el tercero me sale de provecho,
Con otro verso el un cuarteto os pago.

Ya llego al quinto; ¡España! ¡Santiago!
Fuera, que entro en el sexto. ¡Sus, buen pecho!
Si del sétimo salgo, gran derecho
Tengo a salir con vida deste trago.

Ya tenemos a un cabo los cuartetos;
¿Que me decís, Señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.

Y si con bien este soneto acabo,
Nunca en toda mi vida más sonetos;
Ya deste, gloria a Dios, he visto el cabo.

Lope de Vega

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Hermenegildo Martín Borro

Tú no mandas en mí, soneto amigo;

soy yo quien te domina y quien te ordena

y de mis ansias sin cesar te llena,

siendo de mi sentir eco y testigo.

 

Tú atesoras entero, el limpio trigo

que puede dar la vida, cuando es buena.

Y las amargas hieles de la pena

te pueden afligir y estar contigo.

 

La infinitud en tu medida cabe.

Y a mí, que usé tu crátera encendida,

hoy me parecería omisión grave

 

si yo no le expresara a tu universo

que lo mejor de Dios…se llama Vida

y que hasta el mismo Dios cabe en tu verso.

José García Nieto

He vuelto a estas paredes donde encierro
la acostumbrada voz de la amargura
y, junto a aquel verdor, la ya madura
fruta del corazón que, a cada yerro,

se duele de la rama en su destierro
y gana cargazón perdiendo altura;
pero, por ser buscada la clausura,
tibio es el muro y fácil es el hierro.

Hablo de ti, dogal, soneto mío,
que, sin talar, aprietas cada ramo,
que, sin cegar, corriges cada río.

Hablo de lo que ciñe y lo que doma:
de una sombra apretada en la que amo
y un ojo arriba donde Dios se asoma.

Esteban Calle Iturrino

El soneto es un lírico rosario

Que, con catorce cuentas musicales,

Puede plasmar supernos ideales

De un mundo sublunar, imaginario.

 

El soneto es egregio relicario

Que custodia recuerdos terrenales,

Como conserva formas divinales

Perennemente puras, un sagrario.

 

Revelan los cuartetos armoniosos

Lo que, con sus afanes generosos,

Quiere lograr el bardo que lo crea,

 

Y en la urdimbre del último terceto,

Dándole excelso fin, brilla la idea

Genial, inspiradora del soneto.

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DETERMINANTES Y PRONOMBRES

Subraya los determinantes, rodea los pronombres de las siguientes oraciones y clasifícalos

-Ellos compraron muchos caramelos de varios sabores para su fiesta.

-Nos invitará a su casa cualquier día de éstos.

-Todo aquel  largo día la estuvimos aguantando en nuestra casa.

-¿Alguno de vosotros ha visto mi bolígrafo? Es que no lo encuentro.

-¿Cuánto dinero necesitas para las dos entradas del concierto?

-¡Qué vida tan difícil es ésa que ellos llevan!

-Marta se ha burlado de mí tres veces ¿Qué esperabas que hiciera?

-Cierta persona fue al despacho del director tres veces en un día.

DETERMINANTES CLASES PRONOMBRES CLASES
 

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USO DE MAYÚSCULAS

  • los investigadores españoles están convencidos de que los autores de las masacres de madrid y casablanca están vinculados al grupo islámico combatiente marroquí, cuya financiación procede de al quaeda.
  • antena 3 TV estudiará acciones legales contra telefónica por la venta de onda cero.
  • hace tres años más o menos salió en japón una nueva traducción del quijote. tres escritores jóvenes hicieron comentarios y dijeron que no iban a leer la segunda parte.
  • el premio nobel de literatura, kenzaburo oé, ha presentado “salto mortal”, primera novela que publica después de recibir el premio en 1994.
  • el escritor francisco ayala, que se exilió tras la guerra civil, descartó que la situación actual recuerde aquel período de las dos españas.
  • la consejería de educación de la junta de andalucía investiga a un profesor del colegio público virgen del carmen.
  • al fondo de una plaza enorme, la imponente fachada del museo del louvre se eleva como una ciudadela contra el cielo de parís. construido en forma de herradura, aquel edificio era el más largo de europa, y de punta a punta medía tres veces más que la torre eiffel.
  • con los ojos entornados, miró a su alrededor y vio el elegante dormitorio renacentista con muebles estilo luis XVI.
  • el avión tomó tierra.
  • en el último eclipse la tierra oscureció totalmente a la luna.
  • viajamos por el sur de españa.
  • la brújula señala el norte.
  • la biblia y el corán son libros sagrados.
  • el día de la constitución se celebra el 6 de diciembre.
  • el gobierno español no enviará más soldados a irak.
  • fui a ver la película “los lunes al sol” y me gustó bastante.

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