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SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ Y EL FEMINISMO

Sor Juana Inés (poetisa, 1651-1695) fue una mujer adelantada a su tiempo, aprendió prematuramente a leer y a escribir. Se dice que leía poesía desde los 3 años, y cuando cumplió 7 deseaba ir a la universidad.

Esta mujer se caracterizaba por ser trabajadora, constante y muy culta. Estos aspectos siempre eran vistos por parte de los hombres como algo extraño y lejano de las tareas propias de cualquier mujer de la época.

En una ocasión escribió una crítica al sermón de un reputado jesuita, Antonio Vieira. Éste, falto de argumentos, recurrió al ataque más mezquino. Le dijo que las disquisiciones intelectuales se lo había atribuido Dios a los hombres, y que ella debía dedicarse a sus labores exclusivas de monja. Ella replicó con su famoso poema, bandera del feminismo:

Sor Juana InésHombres necios que acusáis
a la mujer sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejáos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

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QUEVEDO Y LA ORINA

QuevedoAlrededor de Quevedo gira un gran número de leyendas e historias de dudosa fiabilidad.

En este caso, se nos cuenta que hay una calle de Madrid, llamada calle del Codo, que se hizo famosa por la asiduidad de paseantes que se acercaban a este encalve para bajar sus vejigas, pues era un sitio oscuro y discreto. La autoridad intentó con diversos medios evitar semejante costumbre. Entre estos remedios, a alguien se le ocurrió colocar allí cruces. A nadie se le ocurriría mear con este atrezo religioso, y teniendo en cuenta que era una época de gran intransigencia. Además, se le colocó una inscripción para remarcar la intención: “donde hay una cruz no se orina”.

Quevedo pasó por allí y, al ver tal situación y teniendo una urgencia impostergable, le respondió a este enunciado con la siguiente ocurrencia: “y donde se orina no se ponen cruces”.

 

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MOLIERE Y LA MALA SUERTE DEL COLOR AMARILLO.

MoliereJean-Baptiste Poquelin, así se llamaba realmente, ( 1622- 1673) es considerado el padre de la comedia francesa.

Entre los actores y actrices se difunde el “mal fario” (mala suerte) que produce el representar de amarillo una pieza teatral. Pero pocos saben de dónde viene esta superstición extraña. El protagonista de esta explicación es precisamente Moliere. Él , dramaturgo y actor, murió en escena representando una obra vestido de amarillo.

Entre sus obras fundamentales están: El avaro, El Tartufo o El enfermo imaginario.

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POEMAS CLÁSICOS DEDICADOS A ESPAÑA

España en Europa.png

 

RENACIMIENTO

  • EncinaJUAN DEL ENCINA

Triste España sin ventura.
todos te deben llorar.
Despoblada d’alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentas, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembrote Dios de placer
porque naciese pesar.

Hizote de mas dichosa
para mas te lastimar.
Tus victorias y triunfos
ha se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar,
pierdes la luz de tu gloria
y el gozo te gozar.

Pierdes toda tu esperanza.
no te queda que esperar,
pierdes Pritan alto
hijo de Reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te había de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevote todo tu bien,
dexote su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.

BARROCO

  • QUEVEDO.

Un godo, que una cueva en la montaña

Bar
Quevedo

guardó, pudo cobrar las dos Castillas;

del Betis y Genil las dos orillas,

los herederos de tan grande hazaña.

 

A Navarra te dio justicia y maña,

y un casamiento, en Aragón, las sillas

con que a Sicilia y Nápoles humillas

y a quien Milán espléndida acompaña.

 

Muerte infeliz en Portugal arbola

tus castillos. Colón pasó los godos

al ignorado cerco de esta bola.

 

Y es más fácil, ¡oh España, en muchos modos,

que lo que a todos les quistaste sola

te puedan a ti sola quitar todos.

SIGLO XVIII. NEOCLASICISMO

  • LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

LA DESPEDIDA

Nací de honesta madre: diome el cielo

fácil ingenio en gracias afluente;

dirigir supo el ánimo inocente

a la virtud el paternal desvelo.

 

Con sabio estudio, infatigable anhelo,

pude adquirir coronas a mi frente;

la corva scena resonó en frecuente

aplauso, alzando de mi nombre el vuelo.

 

Dócil, veraz, de muchos ofendido,

de ninguno ofensor, las musas bellas

mi pasión fueron, el honor mi guía.

 

Pero si así las leyes atropellas,

si para ti los méritos han sido

culpas, adiós, ingrata patria mía.

SIGLO XX

  • UNAMUNO

AY, TRISTE ESPAÑA DE CAÍN

¡Ay, triste España de Caín, la rojauNAM
de sangre hermana y por la bilis gualda,
muerdes porque no comes, y en la espalda
llevas carga de siglos de congoja!

Medra machorra envidia en mente floja
—te enseñó a no pensar Padre Ripalda—
rezagada y vacía está tu falda
e insulto el bien ajeno se te antoja

Democracia frailuna con regüeldo
de refectorio y ojo al chafarote,
¡viva la Virgen!, no hace falta bieldo.

Gobierno de alpargata y de capote,
timba, charada, a fin de mes el sueldo,
y apedrear al loco Don Quijote.

  • ANTONIO MACHADO.

EL MAÑANA EFÍMERO

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma quieta,Antonio Machado
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

  • LUIS DE CERNUDA.

SER DE SANSUEÑA

Acaso allí estará, cuatro costados
Bañados en los mares, al centro la meseta
Ardiente y andrajosa. Es ella, la madrastra
Original de tantos, como tú, dolidos
De ella y por ella dolientes.

Es la tierra imposible, que a su imagen te hizo
Para de sí arrojarte. En ella el hombre
Que otra cosa no pudo, por error naciendo,
Sucumbe de verdad, y como en pago
Ocasional de otros errores inmortales.

Inalterable, en violento claroscuro,
Mírala, piénsala. Árida tierra, cielo fértil,
Con nieves y resoles, riadas y sequías;
Almendros y chumberas, espartos y naranjos
Crecen en ella, ya desierto, ya oasis.

Junto a la iglesia está la casa llana,
Al lado del palacio está la timba,
El alarido ronco junto a la voz serena,
El amor junto alodio, y la caricia junto
A la puñalada. Allí es extremo todo.

La nobleza plebeya, el populacho noble,
La pueblan; dando terratenientes y toreros,
Curas y caballistas, vagos y visionarios,
Guapos y guerrilleros. Tú compatriota,
Bien que ello te repugne, de su fauna.

Las cosas tienen precio. Lo es del poderío
La corrupción, del amor la no correspondencia;
y ser de aquella tierra lo pagas con no serIo
De ninguna: deambular, vacuo y nulo,
Por el mundo, que a Sansueña y sus hijos desconoce.

Si en otro tiempo hubiera sido nuestra.
Cuando gentes extrañas la temían y odiaban,
y mucho era ser de ella; cuando toda
Su sinrazón congénita, ya locura hoy,
Como admirable paradoja se imponía.

Vivieron muerte, sí, pero con gloria
Monstruosa. Hoy la vida morimos
En ajeno rincón. Y mientras tanto
Los gusanos, de ella y su ruina irreparable,
crecen, prosperan.

Vivir para ver esto.
Vivir para ver esto.

EUGENIO DE NORA.

PAÍS

País rico en sol; en sangre
vertida y seca al sol, para que adorne
(dicen ellos) la enseña; país rico
en olivos, naranjas, monjas, cobre,
panderetas y vinos; mucho espíritu
y bastante ganado.
País rico en tradiciones
sacrosantas, Historia y grandes muertos.
País rico en ricos.
Sólo el pueblo
pobre.
País desde luego antiguo.
Milenario
o más. No sólo en piedras y en nombres
igualmente gastado, sino en usos,
costumbres, feudos y sobre todo en devociones
in me mo ria les.
País viejo,
padrastro ya inmisericorde,
con delirios (ay, de grandeza, dicen),
manías y rencores
de viejo loco.
Sólo el pueblo
joven.

  • ÁNGELA FIGUERA AYMERICH.

SEGUIR

MUCHOS por ti mataron, tierra mía.ángela aymerich
Hicieron de sus huesos plomo airado
y mataron por ti.
Convirtieron
su dulce corazón en fiera lanza
y mataron por ti.
Ardieron
de amor y de furor hasta los ojos,
y mataron por ti.

De mis huesos
hice yo un árbol nuevo y atrevido
y lo planté en tu pecho
junto al árbol quemado.
Prensé mi corazón
y procuré una copa
de sangre nueva y pura
a tus mermadas venas;
y añadí
un hombre sin pasado
a los sagrados nombres de tus hijos.

Muchos por ti murieron, tierra mía;
muchos murieron derramados
sobre tus campos pobres
como simiente sin futuro.
Se olvidaron
del beso y de la cuna,
de la vid y del trigo.
Se ofrecieron
desnudos e impasibles
a la oscura galerna
y murieron por ti.

Yo he seguido viviendo:
Sobre tu arcilla triste,
bajo tu cielo duro,
he seguido viviendo.
Trasegando
tu vinagre y tu vino,
tu sudor y tu llanto,
he seguido viviendo.

Respirando
tus infectas letrinas,
descubriendo
tu secreto perfume,
he seguido viviendo.

En ti, por ti, contigo; amordazada,
clavada, paralítica, vendida;
sufriéndote, perdiéndote, ganándote;
muriéndome, muriéndote, adorándote,
yo he seguido,
he seguido,
he seguido
viviendo.

SONETO A LA TIERRA

Con furia y con tesón, con uña y diente,

ahondemos en la tierra calcinada

que aún la raíz no ha sido aniquilada

ni se quemó del todo la simiente.

 

Si está la Madre de la cruz pendiente,

la quiero descendida y no enterrada.

Parad el llanto. Empiece la jornada

del paso firme y el mirar de frente.

 

Alzad España cara a su destino.

Si el bosque se cerró, se abre camino;

si no sirve el ayer, se hace futuro.

 

Dejad las ruinas solas con la hiedra.

Aún queda en nuestra patria mucha piedra

que es el mejor cimiento y más seguro.

 

BLAS DE OTERO.

ESPAÑA

A veces pienso que sí, que es imposible
evitarlo. Y estoy a punto de morir
o llorar. Desgraciado de aquel que tiene patria,

y esta patria le obsede como a mí.

Poeta desarraigado
 

Pregunto, me pregunto: ¿Qué es España?
¿Una noche emergiendo entre la sangre?
¿Una vieja, horrorosa plaza de toros
de multitud sedienta y hambrienta y sin salida?

Fuere yo de otro sitio. De otro sitio cualquiera.
A veces pienso así, y golpeo mi frente
y rechazo la noche de un manotazo: España,

aventura truncada, orgullo hecho pedazos,
lugar de lucha y días hermosos que se acercan
colmados de claveles colorados, España.

  • JAIME GIL DE BIEDMA.

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
Son ellos quienes han vendido al hombre,
los que le han vertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

 

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DEFINICIONES DE AMOR CLÁSICAS EN LENGUA CASTELLANA.

DEFINICIONES DE AMOR.

Según Ovidio en el libro De Arte amandi: “Amor es un no sé qué, viene por no sé dónde, envíale no sé quién, engéndrase no sé cómo, siéntese no sé cuándo, mata no sé por qué, y al fin, es todo viento, y la mujer nada”. Trascrito de Agustín de Rojas en El viaje entretenido.

 

Amor II.jpg

QUEVEDO.

 

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero parasismo,

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:

mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo.

 

LOPE DE VEGA

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

CONDE DE VILLAMEDIANA

Determinarse y luego arrepentirse,
empezar a atrever y acobardarse,
arder el pecho y la palabra helarse,
desengañarse y luego persuadirse;

comenzar una cosa y advertirse,
querer decir su pena y no aclararse,
en medio del aliento desmayarse,
y entre el temor y el miedo consumirse;

en las resoluciones, detenerse,
hallada la ocasión, no aprovecharse,
y, perdida, de cólera encenderse,

y sin saber por qué desvanecerse:
efectos son de Amor, no hay que espantarse,
que todo del Amor puede creerse.

amor.jpg

JORGE MANRIQUE: Diciendo qué cosa es amor

I

Es amor fuerza tan fuerte

que fuerza toda razón;

una fuerza de tal suerte,

que todo seso convierte

en su fuerza y afición;

una porfía forzosa

que no se puede vencer,

cuya fuerza porfiosa

hacemos más poderosa

queriéndonos defender.

II

Es placer en que hay dolores.

dolor en que hay alegría,

un pesar en que hay dulzores,

un esfuerzo en que hay temores,

temor en que hay osadía;

un placer en que hay enojos,

una gloria en que hay pasión,

una fe en que hay antojos,

fuerzaque hacen los ojos

al seso y al corazón.

III

Es una cautividad

sin parecer las prisiones,

un robo de libertad,

un forzar de voluntad

donde no valen razones;

una sospecha celosa

causada por el querer,

una rabia deseosa

que no sabe qué es la cosa

que desea tanto ver.

IV

Es un modo de locura

con las mudanzas que hace

una vez pone tristura,

otra vez causa holgura

como lo quiere y le place;

un deseo que al ausente

trabaja pena y fatiga;

un recelo que al presente

hace callar lo que siente,

temiendo pena que diga.

V

Todas estas propiedades

tiene el verdadero amor;

el falso, mil falsedades,

mil mentiras, mil maldades,

como fingido traidor;

el toque para tocar

cuál amor es bien forjado,

es sufrir el desarmar,

que no puede comportar

el falso sobredorado.

 

AGUSTÍN DE ROJAS

 

Amor de amor nacido y engendrado,

a la fe de tu amor estoy rendido;

Amor, si en fe de amor fe te he tenido,

¿cómo es posible, Amor, que me has dejado?

Amor, donde hay amor siempre hay cuidado;

Amor, do no hay amor, siempre hay olvido;

a tu blanda coyunda, Amor, asido,

mi indomable cerviz has sujetado.

Amor, sin ti no hay gusto, no hay contento;

Amor, contigo hay rabia, hay pena, hay llanto;

Amor, por ti hay desgracias, hay castigo.

Si busco amor, Amor me da tormento;

si dejo amor, Amor me causa espanto;

¿pues a quién seguiré si Amor no sigo?

amantes 

MARÍA DE ZAYAS Y SOTOMAYOR

Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.

EUGENIO GERARDO LOBO:

Arder en viva llama, helarme luego,

mezclar fúnebre queja y dulce canto,

equivocar la risa con el llanto,

no saber distinguir nieve ni fuego.

 

Confianza y temor, ansia y sosiego,

aliento del espíritu y quebranto,

efecto natural, fuerza de encanto,

ver que estoy viendo y contemplarme ciego;

 

La razón libre, preso el albedrío,

querer y no querer a cualquier hora,

poquísimo valor y mucho brío;

 

contrariedad que el alma sabe e ignora,

es, Marsia soberana, el amor mío.

¿Preguntáis quién lo causa? Vos, Señora. Cuadro de amantes

GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

No encuentro paz, ni me permiten guerra;

De fuego devorado, sufro el frío;

Abrazo un mundo, y quédome vacío;

Me lanzo al cielo, y préndeme la tierra.

 

Ni libre soy, ni la prisión me encierra;

Veo sin luz, sin voz hablar ansío;

Temo sin esperar, sin placer río;

Nada me da valor, nada me aterra.

 

Busco el peligro cuando auxilio imploro;

Al sentirme morir me encuentro fuerte;

Valiente pienso ser, y débil lloro.

 

Cúmplese así mi extraordinaria suerte;

Siempre a los pies de la beldad que adoro,

Y no quiere mi vida ni mi muerte.

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LOA DE LA LETRA A. AGUSTÍN DE ROJAS.

Fragmento contenido en El viaje entretenido:

A.jpgYo, entendiendo parecerme

a uno de estos que se emplean

en cosas tan levantadas,

quise alabar esta letra,

que es A, por ser de mi nombre,

mejor por ser la primera

que todas las que le siguen,

pues todas vienen tras ésta.

Digo, pues, que Dios se llama

en griego y en lengua hebrea,

Alfa et o y Adonaí,

y Agnus Dei en cielo y tierra.

Los ángeles que crió

son las criaturas primeras;

donde Dios baja es altar

y ara donde se recrea.

El primero signo es Aries,

y Acuario el postrero llega;

también Apolo es el cuarto

de todos siete planetas,

y los ejes de aquel cielo,

que esta máquina sustentan,

llaman Ártico y Antártico,

y astros llaman las estrellas.

De todos cuatro elementos

los tres se nombran con ésta:

aire y agua, y en el texto

se nombra árida a la tierra.

Crió Dios al primer hombre,

que fue Adán, y aqueste peca;

diole ánima, albedrío;

hizo en un árbol la ofensa,

restauróle amor divino,

fue Anunciación medianera,

trájola el ángel, diciendo:

Ave María, gratia plena.

Ancilla Domini, dio

la Virgen por su respuesta;

su madre se llamó Ana,

Aula Virginalis ella.

El primer mártir fue Abel;

patriarca Abrahán era;

primer pontífice Aaron;

Amós y Albacuc profetas.

En un arca salvó Dios

sus escogidos en tierra,

a sus apóstoles hizo

vice dioses en su ausencia.

La primer ciudad cristiana

fue Antioquía la primera;

Ambrosio y Agustino

son doctores de la Iglesia.

Tres partes del mundo son

Asia, Africa y América;

y si extendemos la vista

por árboles, plantas, hierbas,

veremos almoradux,

alhelíes, azucenas,

achicoria, acelgas, ajos,

ajonjolí, alcaravea,

anís, arrayán, ajenjos,

azahar, alpiste, avena,

amapolas, albahaca,

alfalfas, apio, alhucema,

ambrosía, acanto y amomo,

ajonje, amaro y adelfas;

los árboles, avellanas,

albaricoques, almendras,

aceitunas, alcaparras,

azufaifa, amacenas,

alcarchofas, algarrobas,

sin otras muchas sin éstas.

Es el águila caudal

de todas las aves reina;

la más libre es el azor,

el alcón la más ligera;

de animales, el armiño

más bello y casto en limpieza;

el más fuerte es el abada,

el áspid más en fiereza,

el más pequeño, arador;

el más dulce es el abeja,

el más ponzoñoso, araña

y más el asno en nobleza.

Los primeros navegantes;

Argonautas, y Argo era

la primera nave que hubo,

y lo que la nao gobierna

son aguja, y astrolabio;

tienen árboles por fuerza,

y con áncoras y amarras

aquestas naves se aferran.

Éstas han menester armas,

arcos, astas, y en troneras,

arcabuces, alabardas,

y si faltaran rodelas,

alfanjes, adarga, arnés,

ardid, ánimo y alteza.

Son Atenas y Alcalá

depósito de las ciencias.

Fue Alejandro rey del mundo,

Augusto, señor de Grecia,

Antioco, rey de Egipto,

Ariadna, reina en Creta,

Asaraco, rey de Troya,

Ascanio, el hijo de Eneas,

el mejor pintor, Apeles;

Arquímedes, Avicena,

Anaxágoras y Aristes,

inventores de las ciencias,

de éstos príncipe Aristóteles,

y Ariosto de poetas.

Alpes y Apeninos, montes

son los que ellos más celebran,

y porque se vea más claro

el valor de aquesta letra,

sólo al mudo se le entiende

a, a, a de todas ellas,

y entre todas las demás,

no pronuncian más de aquesta.

Principales instrumentos

que nuestra vida sustentan,

han sido aguijón y azada,

aguijada, arado y reja.

Son los mejores pescados

que el mar en su seno encierra,

albur, acedia y atún,

aguja, arañas y almejas.

De las Indias orientales

vienen alfombras de seda,

ámbar, algalia y almizcle,

anime, algodón, alheña,

alabastros, amatistas,

sin otras preciosas piedras,

aljofares, abanillos,

para estas señoras reinas.

Ellas dicen: alma, amigo,

amor, déme una agujeta,

arivique, argentería,

alfileres y arandelas,

albayalde y alcanfor,

arrebol y arrebolera,

azafrán para la toca,

arina para la artesa,

almidón para las mangas,

azúcar para la lengua,

alcohol para los ojos,

alumbre para las muelas,

anillos para los dedos,

arillos a las orejas.

Lo que ha menester mi autor,

auditorio en la comedia,

ayuntamiento, aparatos,

atención, aplauso, alteza,

auxilio y autoridad,

argentum et aurum etiam.

 

RAM.- No he visto yo ninguna de alabanza de letra en romance como ésta, sino en prosa o verso castellano.

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TIPOS DE COMPAÑÍAS DE TEATRO SEGÚN AGUSTÍN DE ROJAS (S. XVII)

 

El viaje entretenidoRAM.- ¿Qué es gangarilla?

SOL.- Bien parece que no habéis vos gozado de la farándula, pues preguntáis por una cosa tan conocida.

RÍOS.- Yo tengo más de treinta años de comedia y llega ahora a mi noticia.

SOL.- Pues sabed que hay ocho maneras de compañías y representantes, y todas diferentes.

RAM.- Para mí es tanta novedad ésa como esotra.

ROJAS.- Por vida de Solano, que nos la digáis.

SOL.- Habéis de saber que hay bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula y compañía. El bululú es un representante solo, que camina a pie y pasa su camino, y entra en el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y alguna loa: que junte al barbero y sacristán y se la dirá porque le den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos y él súbese sobre un arca y va diciendo: «agora sale la dama» y dice esto y esto; y va representando, y el cura pidiendo limosna en un sombrero, y junta cuatro o cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo que le da el cura, y con esto sigue su estrella y prosigue su camino hasta que halla remedio.

Ñaque es dos hombres (que es lo que Ríos decía agora ha poco de entrambos); éstos hacen un entremés, algún poco de un auto, dicen unas octavas, dos o tres loas, llevan una barba de zamarro, tocan el tamborino Y cobran a ochavo y en esotros reinos a dinerillo (que es lo que hacíamos yo y Ríos); viven contentos, duermen vestidos, caminan desnudos, comen hambrientos y espúlganse el verano entre los trigos y en el invierno no sienten con el frío los piojos.

Gangarilla es compañía más gruesa; ya van aquí tres o cuatro hombres, uno que sabe tocar una locura; llevan un muchacho que hace la dama, hacen el auto de La oveja perdida, tienen barba y cabellera, buscan saya y toca prestada (y algunas veces se olvidan de volverla), hacen dos entremeses de bobo, cobran a cuarto, pedazo de pan, huevo y sardina y todo género de zarandaja (que se echa en una talega); éstos comen asado, duermen en el suelo, beben su trago de vino, caminan a menudo, representan en cualquier cortijo y traen siempre los brazos cruzados.

RÍOS.- ¿Por qué razón?

SOL.- Porque jamás cae capa sobre sus hombros.

Cambaleo es una mujer que canta y cinco hombres que lloran; éstos traen una comedia, dos autos, tres o cuatro entremeses, un lío de ropa que le puede llevar una araña; llevan a ratos a la mujer a cuestas y otras en silla de manos; representan en los cortijos por hogaza de pan, racimo de uvas y olla de berzas; cobran en los pueblos a seis maravedís, pedazo de longaniza, cerro de lino y todo lo demás que viene aventurero (sin que se deseche ripio); están en los lugares cuatro o seis días, alquilan para la mujer una cama y el que tiene amistad con la huéspeda dale un costal de paja, una manta y duerme en la cocina, y en el invierno el pajar es su habitación eterna. Éstos, a mediodía, comen su olla de vaca y cada uno seis escudillas de caldo; siéntanse todos a una mesa y otras veces sobre la cama. Reparte la mujer la comida, dales el pan por tasa, el vino aguado y por medida, y cada uno se limpia donde halla: porque entre todos tienen una servilleta o los manteles están tan desviados que no alcanzan a la mesa con diez dedos.

Compañía de garnacha son cinco o seis hombres, una mujer que hace la dama primera y un muchacho la segunda; llevan un arca con dos sayos, una ropa, tres pellicos, barbas y cabelleras y algún vestido de la mujer, de tiritaña. Éstos llevan cuatro comedias, tres autos y otros tantos entremeses; el arca en un pollino, la mujer a las ancas gruñendo, y todos los compañeros detrás arreando. Están ocho días en un pueblo, duermen en una cama cuatro, comen olla de vaca y carnero, y algunas noches su menudo muy bien aderezado. Tienen el vino por adarmes, la carne por onzas, el pan por libras y la hambre por arrobas. Hacen particulares a gallina asada, liebre cocida, cuatro reales en la bolsa, dos azumbres de vino en casa y a doce reales una fiesta con otra.

En la bojiganga, van dos mujeres y un muchacho, seis o siete compañeros, y aun suelen ganar muy buenos disgustos, porque nunca falta un hombre necio, un bravo, un mal sufrido, un porfiado, un tierno, un celoso ni un enamorado: y habiendo cualquiera de éstos, no pueden andar seguros, vivir contentos, ni aun tener muchos ducados. Éstos traen seis comedias, tres o cuatro autos, cinco entremeses, dos arcas, una con hato de la comedia y otra de las mujeres. Alquilan cuatro jumentos, uno para las arcas y dos para las hembras, y otro para remudar los compañeros a cuarto de legua (conforme hiciere cada uno la figura y fuere de provecho en la chacota). Suelen traer, entre siete, dos capas, y con éstas van entrando de dos en dos, como frailes. Y sucede muchas veces, llevándosela el mozo, dejarlos a todos en cuerpo. Éstos comen bien, duermen todos en cuatro camas, representan de noche, y las fiestas de día, cenan las más veces ensalada, porque como acaban tarde la comedia, hallan siempre la cena fría. Son grandes hombres de dormir de camino debajo de las chimeneas, por si acaso están entapizadas de morcillas, solomos y longanizas, gozar de ellas con los ojos, tocarlas con las manos y convidar a los amigos, ciñéndose las longanizas al cuerpo, las morcillas al muslo y los solomos, pies de puerco, gallinas y otras menudencias en unos hoyos en los corrales o caballerizas; y si es en ventas en el campo (que es lo más seguro), poniendo su seña para conocer dónde queda enterrado el tal difunto. Este género de bojiganga es peligrosa, porque hay entre ellos más mudanzas que en la luna y más peligros que en frontera (y esto es si no tienen cabeza que los rija).

Farándula es víspera de compañía; traen tres mujeres, ocho y diez comedias, dos arcas de hato; caminan en mulos de arrieros y otras veces en carros, entran en buenos pueblos, comen apartados, tienen buenos vestidos, hacen fiestas de Corpus a doscientos ducados, viven contentos (digo los que no son enamorados). Traen unos plumas en los sombreros, otros veletas en los cascos, y otros en los pies, el mesón de Cristo con todos. Hay Laumedones de «ojos, decídselo vos», que se enamoran por debajo de las faldas de los sombreros, haciendo señas con las manos y visajes con los rostros, torciéndose los mostachos, dando la mano en el aprieto, la capa en el camino, el regalo en el pueblo, y sin hablar palabra en todo el año.

En las compañías hay todo género de gusarapas y baratijas: entrevan cualquiera costura, saben de mucha cortesía; hay gente muy discreta, hombres muy estimados, personas bien nacidas y aun mujeres muy honradas (que donde hay mucho, es fuerza que haya de todo), traen cincuenta comedias, trescientas arrobas de hato, diez y seis personas que representan, treinta que comen, uno que cobra y Dios sabe el que hurta. Unos piden mulas, otros coches, otros literas, otros palafrenes, y ningunos hay que se contenten con carros, porque dicen que tienen malos estómagos. Sobre esto suele haber muchos disgustos. Son sus trabajos excesivos, por ser los estudios tantos, los ensayos tan continuos y los gustos tan diversos, aunque de esto Ríos y Ramírez saben harto, y así es mejor dejarlo en silencio, que a fe que pudiera decir mucho.

RÍOS.- Digo que me habéis espantado.

RAM.- Agora os confirmo por el mayor cómico que tiene el suelo.

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