Archivo de la etiqueta: CLÁSICO GRECOLATINO

FLAVIO JOSEFO

Historiador (37 d. C.- 101 a. C.)

Flavio JosefoLideró la revuelta contra Roma en el año 66. Desgraciadamente, su fortaleza acabó cayendo, pero consiguió escapar.

Una esclava judía, después de ser encarcelada y torturada, delató la posición de Flavio. Éste y sus compañeros determinaron  suicidarse colectivamente. Flavio realizó un sorteo para que se fueran muriendo uno a uno. Parece ser que éste hizo trampas. Cuando se quedaron Flavio y otro, se acabaron entregando a los romanos.

Sobra decir que la fama de Josefo fue lamentable, porque se le tomaba por cobarde y tramposo.

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VIRGILIO Y EL FUNERAL DE UNA MOSCA

Virgilio: poeta romano (70 a. C- 19 a.C)

VirgilioOrganizó una fastuoso funeral por una mosca. ¿Enloqueció? No, tiene su sentido.

Es esa época sostenía el poder un triunvirato formado por Octavio Augusto, Marco Emilio Lépido y Marco Antonio. Éstos, para agradecer el servicio a los legionarios jubilados, determinan repartir entre ellos las tierras expropiadas a los grandes terratenientes. Virgilio era uno de éstos. Pero era sabedor de una cláusula (la letra pequeña) que libraba de este acto a aquellas tierras  que fuesen sagradas. Por eso celebró el entierro, y se desembarazó de esta confiscación de sus bienes.

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EN BUSCA DE UNA PATRIA. PENELOPE LIVELY

En busca de una patriaSe trata de una adaptación de la epopeya clásica griga La Eneida de Virgilio (70 a. C.-19 a. C.)  En ella nos cuenta la legendaria creación de Roma.

Como se dio un cambio de gobierno ocupado por Augusto, éste le pidió al gran poeta de su época que escribiera una obra en la que exaltase el Imperio Romano. Virgilio escogió a Eneas como protagonista del libro. Eneas era el héroe troyano que se salvó de la famosa guerra que aparece en La Ilíada contra los griegos. Huyó Eneas de esta batalla y corrió innumerables aventuras. Entre ellas destaca la relación que vivió éste con la reina Dido de Cartago. Como tuvo que abandonarla, ella prometió venganza. De este modo se justifica las guerras cartaginesas.

 

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CICERÓN

(106 a.C.- 43 a.C.)

Cicerón, caracterizado por ser un excelente orador,  dan fe las famosas Catilinarias, discursos que denunciaron un preparado golpe de estado ideado por Catilina. denuncia a Publio Cornelio CicerónLéntulo por conspirar contra el senado romano. Después de la sentencia a muerte de éste, Cicerón le prometió a la familia devolverles el cuerpo de Léntulo. Pero no lo hizo. Esto provocó que la familia se quisiera vengar de él, especialmente Marco Antonio, su hijastro. Si además añadimos que con Las Filipicas denuncia a Marco Antonio y su deseo de imponer una dictadura, ya podemos imaginarnos el odio que pudo despertar Cicerón en Marco Antonio.

Pasados unos años se produjo el momento ideal, dado que el protector de Cicerón, Octavio Augusto, estaba muy lejos. Marco Antonio aprovechó la situación y mandó a Popilio Lenas para que lo ejecutara. Curiosamente, éste fue defendido por Cicerón en una ocasión. Pero a Popilio no le tembló el brazo a la hora de cumplir su macabra función. Luego, Marco Antonio mandó clavar la cabeza de Cicerón y las manos en el foro.

Se dice que Fulvia, mujer de Marco Antonio, le clavó una aguja en la lengua cuando estaba colgado en el foro su rostro.

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LA MUERTE DE ESQUILO

Dramaturgo (525 a.C.- 456 a.C)

EsquiloTiene el enorme prestigio de ser el “PADRE DE LA TRAGEDIA”.

Su muerte, tema que nos importa, fue tragicómica. Según se nos cuenta, después de visitar al oráculo y decirle a Esquilo que “morirá aplastado por una casa”, éste no supo cómo reaccionar. ¿Cómo se puede aplastar una casa a alguien? Lo mejor sería evitar acercarse a una casa y, más aun si ésta está en malas condiciones.

Lo cierto es que el oráculo, en este caso, no falló.  Esquilo le cogió gusto a los espacios abiertos, donde no hay casas, y fue allí donde se desarrolló la tragedia. Estando disfrutando de un agradable día de campo: los pajarillos piando, las flores mostrando su excelso colorido, el cielo azul… nada teóricamente podría salir mal. Sin embargo le cayó la casa en su cabeza y lo mató. ¿Cómo? Pues parece ser que un quebrantahuesos (pájaro que suele capturar sus presas y despeñarlas para matarlas y comérselas después) apresó a una tortuga y la arrojó al suelo con tan mala suerte que se cayó en la cabeza del desgraciado Esquilo.

 

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SAFO DE LESBOS

Poetisa (Lesbos  650 a.C.- 580 a.C.)Safo III

Poetisa griega cuyo tema más destacado es el amor melancólico dotado de gran sensibilidad. Ella creó la “Casa de las servidoras de las musas” allí en Lesbos, dedicada  a otras mujeres para ser, más que esposas y madres (típico en aquella época),  expertas en danza y literatura.

Se conservan, desgraciadamente, 650 versos  solamente. Pero han llegado para convertirla en una autora muy polémica, ya que el hecho de escribir poemas amorosos dirigidos a mujeres la condenaron y tacharon de “demonio” y de sentir un amor antinatural. Por eso se convirtió en un símbolo ideológico, sin haberlo querido, que duró milenios.

SafoII

I

Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado,

a ti, que enfriaste mi corazón ardiente de deseo.

II

Tengo una preciosa niña, que a las flores de oro

puede parangonar su belleza, mi muy amada Cleis.

No la daría yo ni por toda la Lidia ni por la deseable…

III

Estrella de la tarde, tú traes todo

lo que dispersó la esplendorosa Aurora,

traes la oveja, traes la cabra,

traes junto a su madre al zagal.

IV

De veras, estar muerta querría.

Ella me dejaba y entre muchos sollozos

así me decía:

“¡Ay, qué penas terribles pasamos,

ay, Safo, que a mi pesar te abandono!”

Y yo respondía:

“Alegre, vete, y acuérdate

de mí. Ya sabes cómo te quería.

Y si no, quiero yo recordarte…

cuántas cosas hermosas juntas gozamos.

Porque muchas coronas

de violetas y rosas y flores de azafrán

estando conmigo pusiste en tu cabeza,

y muchas guirnaldas entretejidas,

hechas de flores variadas,

alrededor de tu cuello suave.

Y ungías toda tu piel…

con un aceite perfumado de mirra

y digno de un rey

y sobre un mullido cobertor

junto a la suave…

suscitaste el deseo…

Y no había baile ninguno

ni ceremonia sagrada

donde no estuviéramos nosotras,

ni bosquecillo sacro…

…el repicar…

…los cantos…

(Poemas extraídos de Antología de la poesía lírica griega. Alianza editorial.

 

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EL MITO DE FAETÓN.

Febo, dios del sol, era el encargado de dar luz y calor a la Tierra a través de su carro tirado por caballos indómitos que sólo obedecían a su amo.

 

Faetón era el hijo de éste y de su esposa Climene. Febo no podía detenerse ni tan siquiera para hacer una caricia a su hijo. Esto apenaba a Faetón, porque además los hombres lo ridiculizaban cuando afirmaba de quién era realmente hijo. Creían que el ser hijo de Apolo era una mentira.

Faetón quiso demostrar al mundo que él era, efectivamente, hijo del dios del sol. El joven le pidió a su padre que le concediese un deseo para confirmarle que se trataba de su padre de verdad. Febo aceptó y éste le pidió que le dejase guiar su carro celestial. Éste intentó disuadirlo de tal acción, pero ante la caprichosa insistencia de su hijo y de la promesa hecha, no tuvo más remedio que aceptar.

 

Febo le dio instrucciones muy concretas y exigentes para que no provocase un cataclismo mundial: Debía mantener con fuerza las bridas todo el día, no mirar al suelo y mantener la distancia adecuada con respecto a la Tierra.

 

FaetónPoco a poco a Faetón se le encendió el espíritu de prepotencia sobre los demás, se despistó oteando la maravilla de su paso por las alturas e imaginándose las envidias de los demás. Los caballos aprovecharon el descuido para desbocarse. Esto originó un caos en el planeta, ya que el carro se aproximó demasiado a él y quemó cultivos, aldeas, campos…Estas llamas llegaron al cielo.

 

Gea, la madre tierra, le pidió a Zeus que remediara tanto dolor. Éste descubrió que no era Febo el piloto y lo fulminó con un rayo.

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LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES. ANÓNIMO.

(Se recomienda la editorial Vicens Vives)

Hercules1Hércules es hijo de Zeus y de Alcmena (una mujer hermosa). Hércules desde muy niño dejó bien claro que no era un ser normal, con ocho años se libró de dos serpientes venenosas que le envió Hera, celosa de la relación de su marido Zeus con la madre de Hércules.

Pasado el tiempo y debido a la influencia negativa de Hera, Hércules llega a matar a su amada esposa e hijos. Arrepentido de esta atrocidad, Hércules pide penitencia al Oráculo de Delfos. La pitonisa allí presente le aconsejó que debía superar doce trabajos en doce años. El encargado de este mandado era el rey de Micenas, un hombre muy cobarde que creía que su primo, Hércules, lo iba a destronar. Por eso está encantado de encargarse de probarlo en trabajos donde pudiera morir.

Primer trabajo: El león de Nemea.

Hercul y leónEste león disponía de una piel durísima. Hércules lo mató despellejándolo a través de sus propias garras.

Segundo trabajo: La hidra de Lerna.

Una hidra es un dragón de nueve cabezas en forma de serpiente. Además su aliento era mortal. Las cabezas le crecían cuando se las cortaban.

Hércules le cortó las cabezas y comprobó su regeneración, sin embargo se valió de su sobrino, le quemó el cuello con una antorcha. Así la mató. Hércules aprovechó para mojar sus flechas con su sangre.

Tercer trabajo: La cierva dorada de Cerinia.

La cierva tenía los cuernos de oro. Debía capturarla, pero el mayor problema era que este animal pertenecía a la diosa Diana. Hércules la persiguió durante un año y la capturó sin matarla. Luego se la devolvió a Diana.

Cuarto trabajo: El jabalí de Erimanto.

Esta bestia era gigante y sus colmillos estaban muy afilados.

Hércules visitó el reino de los centauros, gobernado por su maestro en medicina Quirón. Después de una fuerte borrachera tiraron piedras a Hércules, salvo Quirón. Hércules respondió con las flechas venenosas (aquellas que mojó en la sangre de la hidra). Allí produjo una masacre y mató a todos, incluido, por desgracia, a su amigo Quirón.

Después capturó vivo al jabalí, con gran astucia. Lo arrastró al nevero y allí lo empujó a una trampa, un hoyo profundo. Luego lo mató y dedicó los colmillos a Apolo.

Después se embarcó con Jasón en busca del vellocino de oro.

Quinto trabajo: Los establos del rey Angias.

Hércules debía limpiar los establos en un día. Este rey poseía más caballos que nadie en la Tierra. Éstos no se habían limpiado desde hacía muchos años y estaban llenos de estiércol y plagas.

Hércules llegó allí por el olfato. Angias en un primer momento lo tomó por loco. Incluso le dijo que si lo hace, le entregaría la mitad de su reino.

El plan de Hércules consistía en hacer dos agujeros en los muros del corral, luego formó un muro para canalizar el agua de los ríos Peneo y Alfeo. Y así lo consiguió. El rey, sin embargo, incumplió su palabra.

Sexto trabajo: Las aves del lago Estínfalo.

Estas aves eran carnívoras. Tenían cabeza de serpiente, afilados colmillos y garras de bronce.

Para Hércules eran demasiadas así que contó con la ayuda de Atenea. Le entregó un sonajero forjado por Vulcano. De esta manera las aves se detuvieron y las mató con mayor facilidad. Una pequeña bandada pudo huir.

Séptimo trabajo: El toro de Creta.

hercules 7ºMinos, el rey de Creta había prometido sacrificar al toro blanco en honor a Poseidón. Sin embargo, al ver su magnificencia se echó atrás. El dios se enfadó y lo enloqueció, empezó a escupir fuego por la nariz.

Hércules se montó sobre él, y con las cadenas de bronce consiguió derribarlo. Intentó dedicárselo a Hera, pero no pudo, así que lo soltó en Maratón, donde Teseo lo mató.

Octavo trabajo: Las yeguas salvajes de Diomedes.

Diomedes alimentó con carne humana a sus cuatro Yeguas. Hércules debía traerlas vivas.

Al recibir a Hércules en su palacio de Tracia, Diomedes les pidió a sus soldados que lo mataran. Hércules se zafó de estos guardias y consiguió liberar a las yeguas de las cadenas de oro que las aprisionaban. Sin embargo, éstas comieron a un amigo suyo. Hércules enojado hizo que las yeguas mataran al propio Diomedes.

Noveno trabajo: El cinturón de oro de Hipólita.

Hipólita era la reina de las amazonas de la Capadocia. El cinturón fue un regalo de Marte (el dios de la guerra).

Hipólita se quedó impresionada por la fuerza y belleza de Hércules y se lo entregó sin dudar. Hera sembró la discordia afirmando que lo que pretendía Hércules era raptar a Hipólita. Se produjo una lucha que acabó con la triste muerte de Hipólita.

Décimo trabajo: Los bueyes del rey Gerión.

Debía traerlos. Gerión era un gigante que tenía tres cabezas. Hércules pidió a Apolo un barco especial pues el agua allí estaba demasiado caliente. Para continuar su viaje partió en dos una roca, lo que dio lugar al Estrecho de Gibraltar. Además erigió una gran Las columnas de Herculescolumna en cada uno de los peñones donde acaban Europa y África, hoy llamadas “las columnas de Hércules”.

Consiguió su propósito y matar a Gerión con las flechas.

Al pasar por Italia se enfrentó con los indígenas y les venció con ayuda de Zeus. Allí mismo el gigante caco, mientras dormía Hércules, le robó dos bueyes. Hércules los buscó y los halló gracias a sus mugidos.

Hera quiso perjudicar su viaje y mandó muchos tábanos para volver locos a los bueyes. Algunos se tiraron al mar. Hércules pudo recuperar algunos gracias a tirar muchas piedras sobre sus aguas y convertirlo en un camino llamado “la Pasadera de Hércules”.

Undécimo trabajo: Las manzanas de oro de las Hespérides.

En el jardín de las Hespérides crecía un árbol con manzanas de oro que le regaló Zeus a Hera en su boda. Sólo las hijas del titán Atlas (Hespérides) podían coger sus frutos.

Para encontrar dicho jardín atrapó a Nereo y le obligó a que le dijera cómo conseguir las manzanas.

Hércules llegó al jardín, mató al dragón con sus flechas envenenadas y habló con Atlas, condenado a cargar con el mundo a cuestas toda la eternidad. Atlas intentó engañar a Hércules para que cargara él, pero no lo logró.

Obtuvo por fin las manzanas y se las ofrendó a Atenea y luego las devolvió al jardín para evitar que Hera se enfadase.

Duodécimo trabajo: El cancerbero del Hades.

 Debía traer el perro infernal, el cancerbero. Él sabía que los que entraban en el Hades ya no podían salir. Consiguió traspasar la laguna con amenazas a Caronte. Plutón le permitió que se lo llevase si lo devolvía y si lo lograba controlar con sus propias manos.

El perro rezumaba veneno por sus mandíbulas y su cola de escorpión. Para someterlo usó su capa de león de Nemea. A pesar de que le picase tanto, no sufrió ningún daño. Hasta que lo agarró con fuerza y lo trasladó a la tierra.

El final: La muerte de Hércules:

Yendo por un camino, Hércules observa cómo un centauro salvaje (Neso), aprovechó la ocasión para ayudar a Deyanira a cruzar un río. Éste estaba enamorado de ella. Una vez pasado el río, la intentó violar. Hércules apareció y le disparó una flecha en el corazón.

Antes de morir, Neso le dijo a Deyanira que si quería tener el amor de Hércules para siempre, debía recoger su sangre y untársela a Hércules. Esta sangre era venenosa. Así muere el gran Hércules.

 

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EL MITO DE LATONA Y LOS CAMPESINOS.

LatonaUna vez unos campesinos de Licia ofendieron a la diosa Latona (Leto), pero la ofensa no quedó impune. Un hombre viajó a Licia para recoger unos bueyes que había comprado y allí vio la charca donde sucedió el prodigio. Cerca de ella había un antiguo altar, negro de humo de los sacrificios y medio oculto por las cañas. Ese hombre preguntó a quién estaba dedicado ese altar; si a un fauno a las náyades, o algún dios de las vecinas montañas, y uno de los lugareños contestó: “Este altar no es de ningún dios del río ni de las montañas, sino de alguien a quien Hera, arrastrada por los celos, hizo errar de país en país negándole un lugar en la Tierra donde criar a sus hijos gemelos”. Llevando en brazos a sus hijos. Latona llegó a estas tierras fatigada por su carga y abrasada de sed. Por casualidad divisó en el fondo del valle este estanque de agua clara, donde la gente del lugar se afamaba en recoger sauces y mimbres. La diosa se aproximó y, arrodillándose en la orilla, se disponía a saciar su sed, pero los campesinos se lo prohibieron. Los niños extendían sus brazos para beber.
Pero aquellos aldeanos insistieron en su grosería. Éstos se metieron en el estanque y removieron el lodo con sus pies para enturbiar el agua, para que no se pudiera beber. Latona se enfadó tanto que dejó de pensar en la sed. Ya no suplicó más a esos brutos, sino que, levantando las manos hacia el cielo, exclamó: “Así no abandonen nunca esta charca y se pasen la vida en ella”. Y así sucedió. Son ranas y viven entre el fango de la charca.

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EL MITO DE CÉFALO Y PROCIS

Céfalo era un eolio, hijo de Deyoneo, rey de la Fócide. Céfalo se casó con Procris.

Eos, la diosa de la aurora, se enamoró de Céfalo, por decisión de Afrodita, que no le perdonaba el haberla encontrado en el lecho con su amante Ares. Eos secuestró a Céfalo e intentó hacerlo su amante, pero Céfalo la rechazó recordando los votos de fidelidad de su esposa. Eos trató de convencerle de que Procris faltaría a su promesa a cambio de riquezas, lo que Céfalo negó indignado. Para dejar que se convenciese por sí mismo, Eos dio a Céfalo la forma de un hombre rico, y bajo esta apariencia le dejó marchar para que probase la castidad de su mujer.

Fingiendo ser otro, Céfalo intentó sobornar a su amada con una corona de oro. Al ver que Procris accedió, se volvió entristecido a los brazos de Eos, con la que tuvo un hijo al que llamaron Faetonte.

Mientras tanto, Procris, huyendo de su soledad en Atenas, viajó hasta Creta, donde el rey Minos la sobornó para que fuera su amante. Le regaló un perro infalible en la caza, y una jabalina que nunca erraba en el blanco, ambos regalos de Artemisa. Pero temiendo la ira de la esposa de Minos, famosa hechicera, se disfrazó de muchacho y regresó a su tierra natal, confortándose con la práctica de la caza, de la que era gran aficionada.

El destino quiso que precisamente en una cacería se volviera a encontrar con Céfalo, que no la reconoció. Éste envidiaba el sabueso y la lanza de Procris, y le propuso que se los vendiera. Pero la joven, que ya se había dado cuenta de que Céfalo era su gran amor, le contestó que sólo se los daría si la hacía su amante. Céfalo accedió, y en su primera cita Procris le reveló, llorando y arrepentida, su verdadera identidad. Así, ambos esposos se reconciliaron, y tuvieron un hijo llamado Arcisio, que sucedería a su padre como gobernante de su reino. Este Arcisio fue el abuelo de Odiseo.

Pero la despechada Eos no perdonaría ser abandonada por Céfalo y le maldijo amargamente, poco antes de que comenzase a buscar un nuevo amor. Esta maldición se materializó a través de Artemisa, a la que no le había gustado nada el que sus preciados regalos (el perro y la jabalina) fueran objeto de un tráfico tan inmoral. Hizo que Procris sintiera todavía celos de la Aurora, y sospechara de que su marido abandonase el lecho siempre antes de que saliese el sol.

Cefalo y ProcisCéfalo estaba un día sentado junto a un árbol, acalorado tras una cacería, y cantaba un pequeño himno al viento (Aura). Un paseante casual le oyó y pensó que estaba cortejando a una amante. Procris lo supo y al día siguiente fue en su busca. Como estaba sentado cantando el mismo himno, pensó que le cantaba a su antigua amante Aurora (Eos) y se movió. Céfalo, oyendo la agitación en la maleza y creyendo que el ruido era de un animal, lanzó la infalible jabalina en la dirección del sonido y atravesó a Procris. Mientras moría en sus brazos, le dijo que «por nuestros votos nupciales, por favor no te cases nunca con Aurora». Céfalo quedó afligido por la muerte de su amada Procris, y aceptó el destierro a Tebas que le impuso el Areópago.

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