Archivo diario: 27 diciembre, 2012

EL MITO DE FAETÓN.

Febo, dios del sol, era el encargado de dar luz y calor a la Tierra a través de su carro tirado por caballos indómitos que sólo obedecían a su amo.

 

Faetón era el hijo de éste y de su esposa Climene. Febo no podía detenerse ni tan siquiera para hacer una caricia a su hijo. Esto apenaba a Faetón, porque además los hombres lo ridiculizaban cuando afirmaba de quién era realmente hijo. Creían que el ser hijo de Apolo era una mentira.

Faetón quiso demostrar al mundo que él era, efectivamente, hijo del dios del sol. El joven le pidió a su padre que le concediese un deseo para confirmarle que se trataba de su padre de verdad. Febo aceptó y éste le pidió que le dejase guiar su carro celestial. Éste intentó disuadirlo de tal acción, pero ante la caprichosa insistencia de su hijo y de la promesa hecha, no tuvo más remedio que aceptar.

 

Febo le dio instrucciones muy concretas y exigentes para que no provocase un cataclismo mundial: Debía mantener con fuerza las bridas todo el día, no mirar al suelo y mantener la distancia adecuada con respecto a la Tierra.

 

FaetónPoco a poco a Faetón se le encendió el espíritu de prepotencia sobre los demás, se despistó oteando la maravilla de su paso por las alturas e imaginándose las envidias de los demás. Los caballos aprovecharon el descuido para desbocarse. Esto originó un caos en el planeta, ya que el carro se aproximó demasiado a él y quemó cultivos, aldeas, campos…Estas llamas llegaron al cielo.

 

Gea, la madre tierra, le pidió a Zeus que remediara tanto dolor. Éste descubrió que no era Febo el piloto y lo fulminó con un rayo.

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