Duelo poético entre GÓNGORA y LOPE DE VEGA


Primer asalto, ataca Góngora:

Señor, aquel Dragón de inglés veneno,

criado entre las flores de la Vega

más fértil que el dorado Tajo riega,

vino a mis manos: púselo en mi seno.

 

Para ruido de tan grande trueno

es relámpago chico: no me ciega.

Soberbias velas alza: mal navega.

Potro es gallardo, pero va sin freno.

 

La musa castellana bien la emplea

en tiernos, dulces, músicos papeles,

como en pañales niña que gorjea.

 

¡Oh planeta gentil, del mundo Apeles,

rompe mis ocios, porque el mundo vea

que el Betis sabe usar de tus pinceles!

Turno de Lope de Vega:

-Conjúrote, demonio culterano,

que salgas deste mozo miserable

que apenas sabe hablar, ¡caso notable!,

y ya presume de Anfïón tebano.

 

Por la lira de Apolo soberano

te conjuro, cultero inexorable,

que le des libertad para que hable

en su nativo idioma castellano.

 

-¿Por qué me torques bárbara tan mente?

¿Qué cultiborra y brindalín tabaco

caractiquizan toda intonsa frente?

 

-Habla cristiano, perro. -Soy polaco.

-Tenedle, que se va. -No me ates, tente,

suéltame. -Aquí de Apolo. -Aquí de Baco.

 

Responde Góngora:

Dicen que ha hecho Lopico

contra mi versos adversos;

mas si yo vuelvo mi pico,

con el pico de mis versos

a este Lopico lo-pico.

Lope se defiende:

¡Oh palabra de Dios, cuánta ventaja
Hicieron con sus puras elocuencias
Herreras, Delgadillos y Florencias
a la cultura que tu nombre ultraja!
Ya no eres fuego que del cielo baja,
Mas hielo a nuestras almas y conciencias,
Después que metafóricas violencias
Te venden como nieve envuelta en paja.
¿Quién dijera que Góngora y Elías
Al púlpito subieran como hermanos
Y predicaran bárbaras poesías?
¡Dejad, oh padres, los conceptos vanos!
Que Dios no ha menester filaterías,
Sino celo en la voz, fuego en las manos.

Góngora no se rinde: A los  apasionados por Lope de Vega

Patos de la aguachirle castellana,

que de su rudo origen fácil riega,

y tal vez dulce inunda nuestra Vega,

con razón Vega por lo siempre llana:

pisad graznando la corriente cana

del antiguo idïoma y, turba lega,

las ondas acusad, cuantas os niega

ático estilo, erudición romana.

Los cisnes venerad cultos, no aquellos

que escuchan su canoro fin los ríos;

aquellos sí, que de su docta espuma

vistió Aganipe. ¿Huís? ¿No queréis vellos,

palustres aves? Vuestra vulgar pluma

no borre, no, más charcos. ¡Zabullíos!

Lope no se queda atrás:

Pululando de culto, Claudio amigo,
minotaurista soy desde mañana;
derelinquo la frasi castellana,
vayan las Solitúdines conmigo.

Por precursora, desde hoy más me obligo
al aurora llamar Bautista o Juana,
chamelote la mar, la ronca rana
mosca del agua, y sarna de oro al trigo.

Mal afecto de mí, con tedio y murrio,
cáligas diré ya, que no griguiescos
como en el tiempo del pastor Bandurrio.

Estos versos, ¿son turcos o tudescos?
Tú, Letor Garibay, si eres bamburrio,
apláudelos, que son cultidiablescos.

Sin embargo, no llegaba la sangre al río, ya que Lope supo reconocer el arte de D. Luis de Góngora en estos sonetos:

Claro cisne del Betis que, sonoro
y grave, ennobleciste el instrumento
más dulce, que ilustró músico acento,
bañando en ámbar puro el arco de oro,

a ti lira, a ti el castalio coro
debe su honor, su fama y su ornamento,
único al siglo y a la envidia exento,
vencida, si no muda, en tu decoro.

Los que por tu defensa escriben sumas,
propias ostentaciones solicitan,
dando a tu inmenso mar viles espumas.

Los ícaros defienda, que te imitan,
que como acercan a tu sol las plumas
de tu divina luz se precipitan.

Otro soneto:

Canta, cisne andaluz, que el verde coro

del Tajo escucha tu divino acento,

si, ingrato, el Betis no responde atento

al aplauso que debe a tu decoro.

Más de tu Soledad el eco adoro

que el alma y voz de lírico portento,

pues tú solo pusiste al instrumento,

sobre trastes de plata, cuerdas de oro.

Huya con pies de nieve Galatea,

gigante del Pamaso, que en tu llama,

sacra ninfa inmortal, arder desea.

Que como, si la envidia te desama,

en ondas de cristal la lira orfea,

en círculos de sol irá tu fama.

Y también en: A la muerte de D. Luis de Góngora

Pincha aquí

Despierta, oh Betis, la dormida plata,
y coronado de ciprés, inunda
la docta patria, en Sénecas fecunda,
todo el cristal en lágrimas desata.

Repite soledades, y dilata,
por campos de dolor, vena profunda,
única luz, que no dejó segunda;
al polifemo ingenio Atropos mata.

Góngora ya la parte restituye
mortal al tiempo, ya la culta lira
en cláusula final la voz incluye.

Ya muere y vive; que esta sacra pira
tan inmortal honor le constituye,
que nace fénix donde cisne expira.


4 comentarios

Archivado bajo ANECDOTARIO

4 Respuestas a “Duelo poético entre GÓNGORA y LOPE DE VEGA

  1. Marta

    Realmente bueno, le felicito. Si me permite una pregunta, ¿cuál fue la relación entre estos dos escritores? ¿Rivales o amigos?

  2. Pingback: Lope | Entonces, te doy la vida eterna, el amor imperecedero, el poder de la tormenta y de las bestias de la tierra.

  3. la mejor relación, la de RESPETO mutuo.

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