LOS GRANDES DISCURSOS. EL TEXTO ARGUMENTATIVO


El objetivo que se persigue en este conjunto de textos consiste en analizar y aclarar qué es un texto argumentativo, así como demostrar los distintos elementos del proceso comunicativo, su estructura y, sobre todo, los tópicos y tipos de argumentos (tanto afectivos como racionales) que se emplean para alcanzar la finalidad de la emisión de dichos fragmentos.

ARENGA DE WILLIAM WALLACE EN BRAVEHEART.

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“Hijos de Escocia, ¡soy William Wallace!
– ¡William mide mas de dos metros!
– Si, eso dicen, y mata hombres a cientos, y si estuviera aquí, acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos, y también rayos por el culo.
Yo soy william wallace, y estoy viendo a todo un ejercito de paisanos míos, aquí, desafiando a la tiranía. Habéis venido a luchar como hombres libres, y hombres libres sois, ¿que haríais sin libertad? ¿Lucharéis?
– ¡no!,… ¡contra eso!, no, huiremos, y viviremos
– Luchad y puede que muráis, huid y viviréis, un tiempo al menos, y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, ¡solo una oportunidad! de volver aquí a decir a nuestros enemigos, que puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán, ¡la libertad!”

ROCKY BALBOA. “LA VIDA GOLPEA DURO”

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Voy a decirte algo que tú ya sabes, el mundo no es todo alegría y color. El mundo es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si tu no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana. Si tú sabes lo que vales ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes. Y no podrás estar diciendo que no estas donde querías llegar por culpa de él, de ella ni de nadie, eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres. Tú eres capaz de todo.

 

MARTIN LUTHER KING: “TENGO UN SUEÑO”

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“Estoy contento de reunirme con vosotros hoy…en lo que pasará a ser para la historia como la más grande manifestación por la libertad de nuestra Nación…

…Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia.

Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaran desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina.

No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas.

Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipi! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

ADOLF HITLER: A LOS JÓVENES ALEMANES.

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“…Juventud alemana. Tras un año os puedo saludar otra vez aquí… vosotros os mantenéis de pie aquí. Hoy representáis algo que está ocurriendo en todas partes de Alemania.

…Y nosotros queremos que vosotros, los muchachos y muchachas alemanes se embeban de todo aquello que nosotros anhelamos para Alemania. ¡Queremos ser un pueblo, y a través de ustedes, llegar a ser este pueblo! …

…Queremos una sociedad sin castas ni rangos sociales, y vosotros no debéis permitir a estas acepciones crecer en vuestro interior…

…Queremos ver un imperio y vosotros debéis autoinstruiros para esto. Queremos que este pueblo sea obediente y debéis practicar obediencia en vosotros mismos…

…Queremos que este pueblo sea amante de la paz,  pero que al mismo tiempo sea valiente,  y vosotros debéis,  por esa razón, ser ambas cosas, amantes de la paz. Vosotros debéis ser ambas cosas, amantes de la paz y fuertes…

…Queremos que este pueblo no se torne blando.. sino que se haga duro… y por consiguiente… debéis endureceros a vosotros mismos.. en vuestra juventud… para esto… debéis aprender a sacrificaros.. así como también nunca veniros abajo…

…Todo aquello que forjemos hoy, no importa lo que hagamos,  pasará al olvido. Pero en vosotros.;Alemania; perdurará y cuando nosotros no podamos mantener más la bandera que lloraremos desde la nada, vosotros debéis mantenerla firmemente en vuestros puños…”

Y se que no podrá ser de cualquier otra forma mientras asumamos conjuntamente el compromiso, pues vosotros sois carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre.

El mismo espíritu que nos gobierna bulle en vuestras jóvenes mentes. Y cuando las grandes columnas del movimiento barran con todo a través de Alemania hoy, entonces se que vosotros cerraréis filas.

Y sabemos que Alemania se rendirá ante nosotro. Alemania marcha dentro nosotros y Alemania nos sigue.

“CHE” GUEVARA:

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“…Y recorro también, los campos de otros países que luchan por su libertad, significando siempre lo mismo. La imagen de lo que se puede conseguir mediante la lucha revolucionaria, la esperanza de un mundo mejor…
…La imagen por la cual vale la pena arriesgar la vida, sacrificarse hasta la muerte en los campos de batalla de todos los continentes del mundo.
No solamente en los países de América, sino en todos los países del mundo en los que se creara una lucha revolucionaria…

…Ellos trataron de masacrar Argelia, pero Argelia fue libre.Tratan hoy de liquidar al pueblo de Vietnan, pero el pueblo de Vietnam es más fuerte que ellos y el pueblo de Vietnam sigue día a día anotándose nuevas victorias sobre el imperialismo y haciéndole cobrar también en sangre de sus soldados,  la inmensa cantidad de víctimas que el imperialismo hace en el pueblo de Vietnam…
…Y la lucha sigue y seguirá hacia la Victoria…”

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2 comentarios

Archivado bajo EJERCICIOS LENGUA CASTELLANA, VÍDEOS

2 Respuestas a “LOS GRANDES DISCURSOS. EL TEXTO ARGUMENTATIVO

  1. twilightandparamorePaula

    Es una aberración que coloquen como un gran discurso al realizado por un MALDITO. Me refiero por si no se han dado cuenta ( Ironía) al de Hitler.
    Los discursos y los GRANDES DISCURSOS deben ser de personas que han contribuido al Mundo y que sus actos revolucionarios van a la ayuda de los derechos de todos o de temas importantes.
    Por lo que es insólito que coloquen a un desquiciado con su discurso que provoco las mayores matanzas del siglo XX llamándolos a crear una sociedad perfecta con asesinatos masivos.

  2. Detesto todo lo relacionado con el holocausto nazi, pero aun asi, nadie puede negar la absolutamente prodigiosa capacidad para la oratoria de Hitler

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