FAMOSOS AMORES LITERARIOS DESGRACIADOS.


1. ORFEO Y EURÍDICE: LAS METAMORFOSIS. Ovidio.

Orfeo, hijo de Apolo y Calíope (musa de la poesía épica y de la elocuencia) es uno de los héroes griegos más conocidos por su música Se enamora y se casa felizmente con Eurídice. Ésta, después de huir de un pretendiente fue mordida por una serpiente y murió.

Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado, tocó canciones tan tristes que todas las ninfas y dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo.

Llegado el momento, con su música ablandó también el corazón de Hades y Perséfone, permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra; pero sólo bajo la condición de que debía caminar delante de ella, y que no debía mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice. A pesar de sus ansias, Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto, incluso cuando pasaban junto a algún peligro o demonio, no se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien.

Llegaron finalmente a la superficie y, por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para verla; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, todavía tenía un pie en el Hades: Eurídice se desvaneció en el aire, y ahora para siempre.

2. TRISTÁN E ISOLDA: Bedier, Joseph

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Tristán es un joven príncipe que vive en la corte de su tío, el rey Mark de Cornualles. En un terrible combate vence a Morold de Irlanda, a quien Mark debía pagar anualmente un tributo de cien doncellas; pero de resultas Tristán queda incurablemente herido por una flecha envenenada. Abandona la corte y se aleja en una barca sin remos, ni velas, ni timón, sólo en compañía de su lira; así llega prodigiosamente hasta las tierras de Irlanda, donde Isolda la Rubia, experta en artes médicas y mágicas -como lo fuera su madre- logra curar su herida. Tristán se presenta bajo el nombre de Tantris, fingiendo su identidad, pero Isolda lo reconoce como el vencedor de Morold, pues compara la melladura de su espada con un fragmento de metal que ella había extraído del cráneo del vencido. Así y todo, llevada por la compasión -y tal vez por una naciente atracción- atiende al herido.

De regreso a la corte, su tío le encarga a Tristán que busque a la mujer con la que desea casarse, y de la que sólo posee un cabello rubio que dejó caer una golondrina.

Tristán reconoce que el cabello pertenece a Isolda la Rubia, y a través de admirables hazañas, la conquista para su tío; su principal gesta fue enfrentar y matar a un terrible monstruo-serpiente que devastaba Irlanda e imponía miedo aun en los más esforzados caballeros.

Durante el viaje de Irlanda a Cornualles, la camarera de Isolda, cambia de sitio unas pócimas mágicas que llevaba la princesa, y cuando Isolda, ofuscada por su resentimiento, ofrece a Tristán el Licor de la Muerte, ambos beben el Filtro del Amor, con lo cual la pareja queda unida por una pasión invencible.

Se celebran las bodas de Isolda y de Mark, pero la reina y Tristán, entre angustias y torturas, siguen viviendo su ardiente amor, hasta que el rey los descubre.

Un caballero del rey Mark hiere mortalmente a Tristán, quien se retira al palacio que lo vio nacer para esperar la muerte y la llegada de Isolda que podría salvarlo nuevamente. Isolda llega, en efecto, en una barca, pero es seguida por el rey Mark y sus caballeros. El desenlace es fatal, por cuanto todos mueren y sólo queda Mark como mudo testigo del drama. Tristán e Isolda se despiden de la vida en un canto de amor.

3. ROMANCE DEL CONDE OLINOS: Anónimo.

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Madrugaba el conde Olinos,

mañanita de San Juan,

a dar agua a su caballo

a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe

canta un hermoso cantar:

las aves que iban volando

se paraban a escuchar;

Caminante que camina

detiene su caminar,

navegante que navega

la nave vuelve hacia allá.

Desde la torre más alta

la reina le oyó cantar: –

Mira, hija, cómo canta

la sirenita del mar.

-No es la sirenita, madre,

que esa no tiene cantar;

es la voz del conde Olinos,

que por mí penando está. –

Si por tus amores pena

yo le mandaré matar,

que para casar contigo

le falta sangre real.

-¡No le mande matar, madre;

no le mande usted matar,

que si mata al conde Olinos

juntos nos han de enterrar!

-¡Que lo maten a lanzadas

y su cuerpo echen al mar!

Él murió a la media noche;

Ella, a los gallos cantar.

A ella, como hija de reyes,

la entierran en el altar,

y a él, como hijo de condes,

unos pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco;

de él, un espino albar.

Crece uno, crece el otro,

los dos se van a juntar.

La reina, llena de envidia,

ambos los mandó cortar;

el galán que los cortaba

no cesaba de llorar.

De ella nacería una garza;

de él, un fuerte gavilán.

Juntos vuelan por el cielo,

Juntos vuelan par a par.

4. CALISTO Y MELIBEA: Fernando de Rojas.

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Calisto se encuentra con una bella dama llamada Melibea y queda enamorado de ella, él intenta cortejarla pero ella no le responde. Calisto habla con su criado Sempronio de lo sucedido, este criado le aconseja recurrir a la ayuda de la alcahueta Celestina. Pármeno le advierte que la Celestina es una vieja malvada, pero el amor de Calisto hacia Melibea es tan grande que hace caso omiso a las palabras de Pármeno.

Celestina consigue convencer a Pármeno de la ganancia que pueden lograr aunándose contra el ciego de amor de Calisto, además lo convence cuando le asegura que le ayudará a conseguir a Areúsa. Éste al estar harto del la respuesta de Calisto ante sus consejos, acepta su negocio lucrativo y aprovechado.

Celestina se va a casa de Melibea y, poco a poco, con sus argumentos y sus mágicas artes consigue atraer la atención de Melibea.

Celestina le comentará a Calisto que Melibea está enamorada de él y que podrá tener una primera cita. Pasada este encuentro, los criados van a casa de Celestina a pedir parte de sus ganancias con este asunto, al negarse Celestina a pagar, los criados de Calisto matan a la vieja y malvada Celestina. Los criados mueren. Areusa y Elicia, amantes de Pármeno y Sempronio respectivamente, deciden vengase a través del sicario Centurio.

Los padres de Melibea, que eran ingenuos pensando que su hija era pura, planean su casamiento, Melibea. En la última cita entre los enamorados, Centurio no acaba por cumplir su promesa por temor, sin embargo consigue que , con el ruido, Calisto se descalabre al caerse por la escalera.Melibea al ver muerto a Calisto, se suicida por amor.

5. ELOÍSA Y ABELARDO: Anónimo.

Abelardo era un intelectual del siglo XII al que le fue confiada la educación de Eloísa, sobrina del canónigo de la catedral de París. Su padre tenía pensado casarla con un aristócrata, a pesar de los 20 años de diferencia de edad se enamoraron y Eloísa se quedó embarazada. Después de esto el tío canónigo, que no aceptaba la relación, mandó enclaustrarla en un convento e hizo que Abelardo ingresara en otro.

Nunca más se vieron pero siempre mantuvieron su amor por carta.

Cuando Abelardo murió, Eloísa reclamó su cuerpo y lo enterró en su convento. Así, cuando a ella le llegó la hora, mandó que la enterraran junto Abelardo. La leyenda dice que en el momento que sus cuerpos se juntaron se dieron un último y eterno abrazo y se plantó encima de la tumba un rosal.

6. PÍRAMO Y TISBE: LAS METAMORFOSIS. Ovidio.

Píramo y Tisbe eran dos jóvenes que habitaban en viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres. Se comunicaban con miradas y signos hasta descubrir una estrecha grieta en el muro que separaba las casas en la que sólo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura. Así pudieron hablarse, enamorarse y desearse cada vez más intensamente, hasta una noche acordaron huir.

Tisbe llegó primero, pero una leona que regresó de una cacería a beber de la fuente la atemorizó y huyó al verla, buscó refugio en el hueco de una roca y, en su huida, dejó caer el velo. La leona jugueteó con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo descubrió las huellas y el velo manchado de sangre, y creyó que la leona había matado a Tisbe, su amada, y sacó su puñal y se lo clavó en el pecho.

Tisbe, con miedo, salió cuidadosamente de su escondite. Cuando llegó al lugar vio que las moras habían cambiado de color y dudó de si era o no el sitio convenido. En cuanto vio a Píramo, su amado, con el puñal en el pecho y todo cubierto de sangre, le abrazó y, a su vez, le sacó el puñal del pecho a Píramo y se suicidó clavándose el mismo puñal. Los dioses apenados por la tragedia hicieron que los padres de los amados permitiesen sepultar los cuerpos juntos, y desde aquel día los frutos de la morera quedaron teñidos de púrpura.

7. ROMEO Y JULIETA: (William Shakespeare)

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La historia se desarrolla en Verona, en donde viven dos familias que son rivales, los Montesco y los Capuleto. Romeo, único heredero de los Montesco, entra sin ser invitado al baile de máscaras de los Capuleto, en el que conoce a Julieta, hija única de los Capuleto; ambos se enamoran a primera vista.

Sabiendo que sus padres jamás permitirán su unión, se casan en secreto, con ayuda de Fray Lorenzo. El mismo día de la ceremonia, Teobaldo insulta a Romeo, a pesar de ello este último rehúsa batirse. Pero Mercutio, el mejor amigo del joven Montesco, entabla duelo a muerte con Teobaldo. Romeo trata de separarlos y Teobaldo aprovecha para herir mortalmente a Mercutio. Romeo, entonces reta a Teobaldo y venga a su amigo matando a su adversario. El Príncipe de Verona, indignado por los sucesos, condena a Romeo al destierro o a la muerte. Romeo se encuentra desesperado, porque estará separado de Julieta, pero Fray Lorenzo le aconseja escape a Mantua, hasta que pueda ser publicado su matrimonio con Julieta y se reúna con ella. Romeo huye a Mantua después de una última entrevista con Julieta.

El Conde Paris, pariente del príncipe, pide la mano de Julieta y le es concedida. Julieta se niega y pide auxilio a Fray Lorenzo, quien le aconseja que acepte la boda y le entrega un pequeño tarro con un elixir que la sumirá en estado cataléptico, parecido a la muerte. Le indica tomarlo la noche anterior a la boda y se compromete a estar con ella cuando despierte en la cripta de su familia, acompañado de Romeo, después ambos jóvenes escaparían.

Fray Lorenzo envía un mensajero a Romeo (Fray Juan) para que venga por Julieta en el momento de despertar. Sin embargo, el mensajero no encuentra a Romeo, ya que este avisado por su criado (Baltasar) de que Julieta ha muerto, sale inmediatamente hacia Verona. Romeo llega a la cripta de los Capuleto encontrándose con Paris, que iba a depositar flores a su futura esposa.

El Conde se indigna al ver a Romeo, ambos se baten, resultado vencedor el joven. Romeo se acerca a Julieta, la besa por última vez y toma veneno, falleciendo a los pies de su amada. En ese momento llega Fray Lorenzo, quien se atemoriza al ver los cuerpos de Paris y Romeo. Julieta despierta y el fraile trata de convencerla para que huya con él, pero la joven se niega al ver a su esposo muerto. Fray Lorenzo se va y Julieta se acerca a Romeo, lo besa y se hiere con el puñal de su esposo, muriendo abrazando a su amado. Los guardias aprenden a Fray Lorenzo y a Baltasar. Fray Lorenzo revela la verdad ante el Príncipe de Verona, los Montesco y los Capuleto. Con la muerte de Romeo y Julieta, se sella la paz entre las dos familias rivales.

8. WERTHER Y CARLOTA. (Goethe)

Werther es un joven alemán que marcha lejos de su hogar llorando la separación de una amiga y conoce a Carlota, una mujer de la queda profundamente enamorado nada más conocerla. El problema principal con el que se encuentra el protagonista es que Carlota está comprometida con Alberto, quien se encuentra lejos de su casa.

Conforme va pasando el tiempo, Werther y Carlota van haciéndose inseparables y nace entre ellos una profunda relación (amistosa para ella, de amor para él). Sin embargo, al fin llega el día en que Alberto regresa a casa para casarse con Carlota. Es entonces cuando Werther siente la desolación y la angustia que le provoca el ver como la mujer a la que ama va a casarse con un hombre que no la merece tanto como él. El joven la visita por última vez, y antes del rechazo, consigue abrazarla y besarla. Aquella misma noche, Werther se suicida de un tiro en la cabeza.

9. LA SIRENITA: ( Hans Christian Andersen)

En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón. Tenía cinco hijas bellísimas, sirenas.

La hija pequeña solía cantar y muy bien, y miraba a la superficie porque le gustaría salir allí y ver las maravillas que le contaban. Cuando se hizo mayor, su padre le concedió el deseo de emerger, pero le aconsejó no relacionarse con los hombres porque le traerían desgracias.

Veía por primera vez el cielo azul, el sol, los pájaros y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. Vio a los hombres y anheló hablar con ellos, pero vio su cola y se dio cuenta de su diferencia. Se fijó en el querido capitán del barco y se enamoró de él. Con el desastre de la tormenta el barco se hundió. La sirenita mantuvo al capitán vivo hasta que amainó; después lo llevó a la playa. Ella se escondió al ver que llegaban tres mujeres; él se creyó que le habían salvado y se enamoró de una. La sirenita contempló la confusión que estaba sucediendo. No paraba de llorar hasta que la Hechicera de los Abismos la quiso socorrer. Le ofreció dos piernas para subir a la superficie y poder deshacer el entuerto. Sin embargo, cada vez que pusiera los pies en el suelo experimentará un gran dolor. También le exigió su preciosa voz. Por lo tanto ella se quedaría muda de allí en adelante y si, además, el capitán se casaba con otra, su cuerpo desaparecerá en el agua.

Dicho esto se bebió la pócima y eso pasó. El capitán, que era un príncipe, se encontró con la sirenita y, aunque ella trató de explicarle la historia, se dio cuenta de que estaba muda. La trató muy bien y la vistió como una reina. La invitó a una fiesta, e intentó bailar, pero dolían mucho los pies. Sin embargo, poco a poco se dio cuenta de que el príncipe estaba enamorado de la muchacha que se creyó siempre que lo había salvado del naufragio. Esto le provocaba grandes lamentos en la playa. Hasta que un día vio como éste se casaba con la dama que deseaba.

Las hermanas una vez que se enteraron de todo lo sucedido le aconsejaron que volviera a su forma anterior matando, con un puñal mágico de la bruja, al príncipe. Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad, su amor se lo impidió.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte, su cuerpo empezó a deshacerse, pero por encanto su alma voló hacia el cielo, donde le esperaban las hadas del cielo.

10. DON JUAN Y Dª INÉS. D. JUAN TENORIO. Juan Zorrila.

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Tras un año durante el que Don Juan y Don Luis expusieron todas las maldades ejecutadas en presencia de un comendador y, sin saberlo, en presencia del padre de Don Juan y del de Doña Inés. La apuesta es ganada por Don Juan, pero Don Luis le reprocha que él se va a casar, pero Don Juan jura que hará impura a Doña Ana una noche antes de la boda.

Los padres creen que Don Juan es un hombre miserable y rompen su compromiso con Doña Inés, pero el Tenorio está dispuesto a secuestrar a la chica. Ambos caballeros se juegan la vida. Al marcharse los alguaciles les detienen: han sido denunciados por sus criados. Ambos consiguen escapar de la justicia. Don Luis habla con el criado de su prometida para avisar de la visita del Tenorio.

El Tenorio consigue enamorar a Dª Inés en el convento y la rapta a su casa. Más tarde va con Ana y regresa a su casa a la vez que despierta a Doña Inés. Se declaran amor mutuo, pero son interrumpidos por Don Luis que pretende retar al tenorio por la traición de su novia, pero llega Don Gonzalo y a pesar de que Don Juan admite que ama verdaderamente a Doña Inés, Don Gonzalo se niega y es matado al igual que Don Luis por el Tenorio que huye a Italia con su criado.

Cinco años después regresa Don Juan que descubre que en su casa se encuentra un panteón donde está enterrada Doña Inés. Don Juan está llorando cuando aparece la sombra de la chica y le pide que se arrepienta de todas sus maldades para poder estar juntos toda la eternidad. Don Juan se plantea la posibilidad de que todo haya sido una alucinación. Por la noche invita a sus amigos Centellas, Don Rafael y al difunto Don Gonzalo para demostrar que no le asustan los fantasmas. El espectro avisa al Tenorio de que es su última oportunidad y hace desmayar a los demás invitados que despiertan cuando la estatua desaparece y discuten con Don Juan, pues creen que ha sido una jugarreta. Así mueren Avellaneda y Don Juan cuando éste se arrepiente, pero ya es tarde y Don Gonzalo dice que se lo llevará al invierno, pero Doña Inés le salva en el último momento y muere tranquilo sabiendo que será feliz toda la eternidad junto a ella.

11. ELENA Y PARIS: LA ILÍADA. Homero.

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La diosa Afrodita había prometido al príncipe troyano Paris el amor de Helena (la mujer más hermosa del mundo) como premio por haber decidido a su favor en el concurso de belleza “la manzana de oro de Discordia” que la había enfrentado a Hera y Atenea.

Paris fue a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por Menelao y Helena. Sin embargo, durante su estancia, Menelao tuvo que viajar a Creta para asistir a un funeral.

Afrodita provocó que Helena se enamorase de Paris y huyeron los dos de Esparta junto con el tesoro de Helena. Cuando llegó Menelao se enfadó tanto que pidió ayuda a su hermano Agamenón. Toda Grecia se unió en diez años para atacar a Ilión, la capital de Troya y así se paso controlar el comercio del mar Egeo.

Al final, con el invento del caballo de madera (por Ulises) pudieron los griegos introducirse en la inexpugnable ciudad, y así cayó Troya.

Filotectes hiere a Paris con una flecha envenenada, cuya herida es mortal de necesidad. Cuando Paris sabe que ha de morir, en vez de acordarse de Helena se acuerda de Enone, su primera mujer, y porque en ella ve su última esperanza de curación. Sus esclavos le suben penosamente hasta la cumbre del monte Ida, donde vive Enone. El encuentro entre los dos esposos ocurre al atardecer y esta lleno de ternura y emoción. Ella le dice que no le puede curar y acaba muriendo entre las lágrimas de Enone. Ésta se arroja a las llamas y muere con él, unidos los dos en último abrazo.

Cuando estaba siendo saqueada, Menelao se lanzó en busca de Helena, iba dispuesto a matarla, quería vengarse. Se encontraron frente a frente. Menelao desenvainó la espada y la perdonó.

12. LOS AMANTES DE TERUEL. Juan Hartzenbusch

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Son Juan Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura. Eran dos jóvenes de las principales familias de Teruel; pero ya fuese por las frecuentes desavenencias entre familias rivales, ya fuese por razón de la limpieza de sangre (ser cristiano viejo), que entonces se miraba mucho, el caso es que los padres no estaban de acuerdo con esos amores.

Los padres de Isabel decidieron casar a la moza para no dar lugar a que creciese aquel amor inconsentido.

Fue señalado el día de la boda y Juan Diego sintió la necesidad de despedirse definitivamente de su amada. Escaló la tapia del jardín como era costumbre, y lo hizo a la medianoche. Tras los requiebros amorosos propios de la ocasión, don Juan Diego le pidió una prenda de amor a su amada: un beso. Casta y obediente a la voluntad de sus padres como era Isabel, se lo negó, bien que su corazón le pedía aquello y mucho más. Aquella negativa fue más fuerte que el corazón lacerado del infortunado don Juan Diego: se le borró el mundo de la vista, quedando en sus pupilas la dulce y atormentada imagen de su amada, y cayó allí mismo desplomado. Al entender su corazón que nunca más podría latir para Isabel, prefirió dejar de latir para siempre.

La noche se convirtió en alboroto. Corrió la voz por toda la ciudad de Teruel y se iluminaron sus ventanas con la luz de los candiles. El día siguiente la familia de don Juan Diego Martínez de Marcilla estaba llamada a funeral en la iglesia catedral, y dos horas más tarde, en la misma iglesia estaba llamada a boda la familia de Isabel Segura.

A la infortunada amante, perdida en el delirio del amor perdido, y condenada a amar a quien no la amaba, los pies la condujeron con determinación hacia el funeral prohibido. Se acercó al catafalco a contemplar a su amor. Y al ver aquellos labios aún abiertos pidiéndole el beso que le negara unas horas antes, no pudo resistirse a esa última petición callada de su amado, u postrándose junto a él le dio el beso de despedida. En ese beso de Isabel su corazón estaba ya tan malherido que sucumbió.

Maravillados los asistentes de la duración de aquel beso, quisieron sepultarlos juntos para eterna memoria de aquel amor y para aviso de padres que cierran los ojos y el corazón al amor de sus hijos.

13. MARIANELA Y PABLO. MARIANELA. Pérez Galdós.

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Marianela o Nela, que es su apelativo queda huérfana desde edad temprana y tiene que trabajar para poder subsistir. Otro de los personajes emblemáticos de la obra es Pablo, un joven de un estatus social más alto pero posee una particularidad: es ciego.

Nela deberá acompañarlo y guiarle sus pasos como una especie de lazarillo, tendrá que mostrarle el mundo a través de sus propios ojos, detallarle las cosas a su alrededor y no solo eso deberá hablarle del mundo exterior de campos y hermosos valles, de lugares en los que es difícil haber estado teniendo uno una edad muy joven como la de ellos, pero que Pablo también llega a conocer gracias a las lecturas que le hace su padre constantemente. Todas estas cosas llenan de ilusión a un alma buena como lo es la del joven invidente y termina a su vez enamorándose de Marianela, ambos se juran amor eterno y la promesa de una vida juntos que ni el tiempo ni la fatalidad que muestra muchas veces la vida podrá separar. Sin embargo si Pablo tiene una característica especial, Nela también tiene la suya: ella es una joven que, a pesar de poseer un gran corazón, es poco agraciada.

Llegará a la ciudad Teodoro Golfín, un médico de gran corazón que busca a su hermano Carlos del que se alejó hace bastante tiempo. Golfín hablará con el padre de Pablo luego de conocerlo tanto a él como a Marianela y le dirá que es posible que él le pueda hacer recuperar la vista a Pablo.

Aturdida y atemorizada por pensar que quizá Pablo se decepcione de ella cuando recupere la vista, Nela comienza a sufrir una serie de angustias que oprimen su pecho.

Al abrir los ojos Pablo se encuentra frente a frente con su prima Florentina, una mujer de belleza angelical que llegó con su padre con el objetivo de casarse con Pablo. Pablo queda inmediatamente enamorado de Florentina en quien cree reconocer a Marianela.

La desdicha de la pobre Nela crece al saber que Florentina la quiere mucho y la estima, que quiere que ella se vaya a vivir con los futuros esposos y que se ha dado cuenta Marianela tiene una vida familiar injusta al lado de los Centeno. En esta casa, Nela no encuentra el apoyo de nadie más que de Celipín, el hijo menor que quiere estudiar medicina para ser tan grande con Golfín. Celipín le ofrece a Nela huir del caos familiar que habitan y le pide fugar juntos, pero ella no acepta y él finalmente se marcha solo.

Sola ahora sí en el mundo, Marianela comienza a sentir el vértigo de la infelicidad al saber que Pablo ya puede ver, no se atreve a ir a su casa y queda vagando por el bosque perdida y sin consuelo, todos a su vez en casa de Pablo se encuentran extrañados, pero Teodoro Golfín sospecha algo. Al fin puede encontrar a Nela perdida y en un mar de lágrimas. Ella le confiesa sus temores pero al fin y al cabo termina siendo convencida de ir a ver a Pablo, que la estaba esperando.

La sorpresa de Pablo es grande y el peso de su amor por Florentina lo sumerge en la incertidumbre. Pablo no se había percatado de la presencia de Nela en la sala que habitaban todos, y al verla y tocar su rostro se da cuenta por fin de que realmente es ella. Nuestra protagonista percibe inmediatamente el amor no correspondido y la incomodidad de su amado. Finalmente terminará muriendo de amor y de tristeza.

14. JUAN PABLO CASTELL Y Mª IRIBARNE: EL TÚNEL Ernesto Sábato.

Juan Pablo Castel es un pintor que escribe su propia historia Empieza el relato confesando que es el responsable de la muerte de María Iribarne.

Conoció a María en un salón de pintura donde presentó un cuadro llamado “Maternidad”. Explica que no soporta a los críticos que empiezan a comentar su cuadro y que los encuentra charlatanes. El cuadro mostraba una mujer que miraba jugar a un niño, pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una pequeña y remota escena de una mujer que miraba el mar y que estaba como esperando algo, una escena que sugería soledad absoluta. Nadie se fijaba en esa pequeña escena del cuadro excepto una muchacha que miró fijamente la ventanita. Después desapareció entre la multitud.

Una tarde la vio en la calle, la siguió hasta el edificio de la compañía T, entró en ella y la vio esperar el ascensor. Entonces conversaron y Juan Pablo le preguntó sobre la ventanita, si la recordaba y ella le dijo que la recordaba constantemente y luego se fue corriendo. Un día que la fue a esperar a la compañía la tomó del brazo y la llevó hasta la plaza San Martín para que conversaran, él le dijo que la necesitaba porque sabía que ella pensaba como él. Esa noche hablaron por teléfono, él le dijo que no había dejado de pensar en ella y que la llamaría al día siguiente.

A la mañana siguiente la llamó pero la mucama le dijo que se había ido al campo y que le había dejado una carta. Juan Pablo se dirigió a la casa de ella para buscar la carta, una vez allí habló con un tal señor Allende que era ciego, éste le dijo que era el esposo de María y le pasó la carta que ella le había dejado. Allende le dijo que ella había ido a la estancia que era de su primo Hunter.

Una vez que María volvió comenzaron a verse continuamente, Juan Pablo la amaba pero sentía que María lo quería como a un hermano, discutían continuamente porque él le hacía muchas preguntas obsesivas acerca de sus antiguas relaciones con otros hombres y de su esposo Allende. En una de sus paranoias discutieron fuertemente y ella se marchó. A la mañana siguiente Juan Pablo la llamó pero ella se había ido a la estancia.

Juan Pablo se dirigió a la estancia para ver a María, fue allí donde se encontró con Hunter quien le presentó a una mujer flaca llamada Mimí. Hunter le explicó que María se había recostado porque se sentía mal. Una vez que llegó María se fueron a la playa y ahí tuvieron una conversación. Juan Pablo sentía que María era falsa, que le ocultaba cosas. Cuando él abandonó la estancia creyó que María lo seguiría pero no fue así. En su casa le escribió una carta a María en donde le decía que no entendía como podía estar con él, con Allende y con Hunter al mismo tiempo. Luego se arrepintió de haberla mandado y fue a buscarla pero en el correo no quisieron devolvérsela.

La llamó a la estancia amenazándola con que si no venía él se mataría, quedaron de verse al día siguiente. Esa noche Juan Pablo bebió mucho y se acostó con una prostituta, se dio cuenta de que María se asemejaba mucho a ella en sus gestos y llegó a la conclusión de que María era también una prostituta. Habían quedado de juntarse en la Recoleta pero María no llegó entonces él la llamó por teléfono y la mucama dijo que el señor Hunter la había llamado y ella había partido a la estancia.

Juan Pablo fue a la estancia en su auto una vez que llegó se escondió y esperó. Después de una espera interminable los vio bajando por la escalinata, iban del brazo, los vio caminar largamente por el parque. Entonces comenzó la tormenta, con truenos y relámpagos, luego empezaron a caer las primeras gotas. Juan Pablo se trepó hasta la planta alta por la reja de una ventana. Entró en la galería y buscó su dormitorio, empuñó un cuchillo y abrió la puerta.

Cuando se acercó a la cama ella le preguntó tristemente qué iba a hacer, él le respondió que tenía que matarla por haberlo dejado solo, entonces, llorando le clavó el cuchillo en el pecho. Corrió a Buenos Aires y telefoneó a la casa de Allende diciendo que tenía que verlo. Le gritó al ciego que venía de la estancia, que María era la amante de Hunter y que la había matado entonces el ciego le gritó que era un insensato. Luego fue a la comisaría y se entregó. En los meses de encierro intentó darle explicación a la última palabra del ciego: “Insensato” y el porqué de que Allende se hubiera suicidado.

15. LANCELOT Y GINEBRA. LA MUERTE DEL REY ARTURO.  Sir Thomas Malory

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Según el mito, Ginebra sería la hija del rey Leodegrance de Cameliard. El rey Arturo envia a Lancelot a que la traiga a Camelot para casarse con ella, y en el viaje ambos se enamoran. En cuanto llegan a Camelot, Arturo y Ginebra se casan, y Ginebra se convierte en el centro de la corte.

Tiene en general buenas relaciones con su esposo, pero se enemista con la bruja y hermanastra de Arturo Morgana al expulsar de la corte a Sir Guiomar, amante de Morgana y sobrino de la propia Ginebra. Morgana guardará siempre rencor hacia la reina y se lo transmitirá a sus hijos.

Aunque casada con Arturo, el amor que Lancelot y Ginebra sienten durará hasta la muerte de ambos. En todo caso, los enemigos de Arturo aprovecharán esta relación para fraguar la acusación de adulterio y conspiración que lanzan sobre Lancelot y Ginebra. Esto lleva a una condena de muerte para la reina y una orden de expulsión del reino para Lancelot.

Lancelot no puede permitir la muerte de Ginebra y, al intentar salvarla, mata a dos de los hijos del rey Lot de Lothian y de Morgana (hermana mayor de Arturo), lo que deriva en guerra abierta entre dichos reinos y Camelot, y supuso al final la muerte de todos los caballeros de la Mesa Redonda.

La condena a muerte de Ginebra no se materializa en la leyenda. Ginebra recibe la noticia de la muerte de Arturo y de todos los caballeros de la Mesa Redonda cuando estaba en la torre de Londres, donde voluntariamente se había encerrado para no caer en las manos de Mordred. Se viste con ropas de luto y ordena a sus damas que hicieran lo mismo. Se dirige a Amesbury, en Wilshire, donde habría un convento en el que la reina decide tomar los hábitos. Pasa el resto de su vida de forma anónima. Años después fue elegida superiora del convento.

En el convento, poco después de la muerte de Arturo, tiene una última entrevista con sir Lancelot. Posteriormente, Lancelot abandona la vida de caballero y se convierte en monje ermitaño. Años más tarde Lancelot tiene un sueño donde un ángel se le aparece y le dice que debe fabricar un féretro, ponerle ruedas y dirigirse con él a Amesbury donde encontraría muerta a la reina. Así lo hace: al llegar a Amesbury recoge el cadáver de Ginebra y lo lleva a enterrar junto al de Arturo.

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