Archivo mensual: junio 2011

ESCRITORES Y SUS MUSAS.

  1.   JORGE MANRIQUE Y D.ª GUIOMAR DE CASTAÑEDA

 

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Jorge Manrique (Paredes de Nava, Palencia o Segura de la Sierra, Jaén, 1440? – Santa María del Campo Rus, Cuenca, 24 de abril de 1479), poeta español del Prerrenacimiento, sobrino del también poeta Diego Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

 

Era Jorque Manrique sobrino, hijo y hermano de poetas, entre los que destaca su tío Gómez Manrique, uno de los tres o cuatro mejores del siglo XV si su sobrino carnal no los hubiera eclipsado a todos. Por los datos que tenemos, escasos y convencionales. Jorge siguió con aprovechamiento los estudios de Humanidades y se adiestró concienzudamente en el oficio militar que su tradición y su época requerían. A los cuatro años perdió a su madre, doña Mencía de Figueroa, y su padre se volvió a casar dos años después con doña Beatriz de Guzmán.

Quince años duró el matrimonio, por lo que cabe pensar que ella fue, si se dejó, la madre real del poeta, aunque éste guardara siempre el recuerdo de la verdadera.

Su boda a los 26 años denota lo identificado que estaba Jorge Manrique con su familia: en 1469 se casa por tercera vez su padre con doña Elvira de Castañeda y al año siguiente, 1470, se casa Jorge con la hermana de su madrastra, doña Guiomar. Para entonces ya eran célebres su valor y arrojo en el campo de batalla.

DIZIENDO QUÉ COSA ES AMOR

 

Es amor fuerça tan fuerte

que fuerça toda razón,

una fuerça de tal suerte,

que todo seso conuierte

en su fuerça y afición;

vna porfía forçosa

que no se puede vencer,

cuya fuerça porfiosa

hazemos más poderosa

queriéndonos defender.

Es plazer en c’ay dolores,

dolor en c’ay alegría,

vn pesar en que ay dulçores,

vn esfuerço en c’ay temores,

temor en c’ay osadía.

vn plazer en c’ay enojos,

vna gloria en c’ay passión,

vna fe en c’ay antojos,

fuerça que hazen los ojos

al seso y al coraçón.

Es vna catiuidad

sin parescer las prisiones,

vn robo de libertad,

vn forçar de voluntad

donde no valen razones;

vna sospecha celosa

causada por el querer,

vna rauia desseosa

que no sabe qu’es la cosa

que dessea tanto ver.

Es vn modo de locura

con las mudanças que haze:

vna vez pone tristura,

otra vez causa holgura

como lo quiere y le plaze;

un desseo que al ausente

trabaja, pena y fatiga,

vn recelo que al presente

haze callar lo que siente,

temiendo pena que diga.

[Fin]

Todas estas propiedades

tiene el verdadero amor;

el falso, mil falsedades,

mil mentiras, mil maldades,

como fengido traydor.

El toque para tocar

quál amor es bien forjado,

es sofrir el desamar,

que no puede comportar

el falso sobredorado.

2.                  DANTE Y BEATRIZ:

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Dante (Florencia,  29 de mayo de 1265 – Rávena, 14 de septiembre de 1321) fue un poeta italiano. Su obra maestra, La Divina Comedia, es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista. Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal. En italiano es conocido como “el Poeta Supremo” (il Sommo Poeta). A Dante también se le llama el “Padre del idioma” italiano. Su primera biografía fue escrita por Giovanni Boccaccio (1313-1375), en Trattatello in laude di Dante.

Conoció a Beatriz Portinari cuando ésta contaba con nueve años, de la cual se enamoró «a primera vista», y al parecer sin aún haberse hablado. Él la vio con frecuencia después de los 18 años, a menudo intercambiaban saludos en la calle, pero nunca llegó a conocerla bien, él mismo con eficacia propuso el ejemplo para el supuesto Amor cortés.

Es difícil entender lo que este amor comprendía en realidad, pero algo sumamente importante para la cultura italiana pasaba. Era en nombre de este amor que Dante dio su impresión al Dolce stil nuovo que influenciaría a escritores y poetas a descubrir el tema del «Amor», que nunca antes había sido tan acentuado. El amor por Beatriz, al parecer, era la razón de su poesía y de su vida, junto con sus pasiones políticas.

Cuando Beatriz murió en 1290, Dante trató de encontrar un refugio en la literatura latina.

Tan gentil y tan honesta luce
mi dama cuando a alguien saluda,
que toda lengua temblando quédase muda,
y no se atreven los ojos a mirarla.
Ella se va, sintiéndose alabada,
benignamente de humildad vestida;
pareciera ser cosa venida
del cielo a la tierra a mostrar milagro.
Muéstrase tan agradable a quien la mira,
que por los ojos da al corazón una dulzura,
que no puede comprender quien no la prueba.
Y parece que de sus labios surgiera
un espíritu suave de amor pleno
que al alma va diciendo: – ¡Suspira!

3.                  PETRARCA Y LAURA:

 

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Francesco Petrarca (Arezzo, 20 de julio de 1304 – Arquà Petrarca, Padua, 19 de julio de 1374) fue un lírico y humanista italiano, cuya poesía dio lugar a una corriente literaria que influyó en autores como Garcilaso de la Vega (en España), William Shakespeare y Edmund Spenser, en Inglaterra, bajo el sobrenombre genérico de Petrarquismo. Tan influyente como las nuevas formas y temas que trajo a la poesía, fue su concepción humanista, con la que intentó armonizar el legado grecolatino con las ideas del Cristianismo. Por otro lado, Petrarca predicó la unión de toda Italia para recuperar la grandeza que había tenido en la época del Imperio romano.

Laura de Noves (1308-1348) fue la musa de Petrarca, el aliento de su poesía, la inspiración de su vida. Conoció Petrarca a Laura en Aviñón.

Su auténtica corona de laurel, su inspiración, su pasión única e inextinguible era Laura. Fue el de Petrarca un amor romántico, apasionado, inspirado. Era Laura una mujer casada, y Petrarca un hombre de recta conciencia, por lo que siempre le atormentaron los escrúpulos sobre su relación con su amada, que no fue tan solo espiritual y poética. Pero sus versos nunca fueron profanados por nada que no fuese la llama misteriosa de su pasión, la gentileza, el éxtasis intelectual, el deseo sofocado apenas nacido. Fue el carácter de amor imposible lo que hizo que se transformase su amor por Laura en amor poético, amor cortés. Gustaba hablar de la esclavitud a que le tenía sometido Laura. Era recibido Petrarca en casa de ésta, pues al marido le halagaba sobremanera ser el anfitrión de tan ilustre visitante, que en una inspiración inagotable dedicaba a Laura sus bellos homenajes literarios. Pero cuando la pasión de Petrarca arreció tanto que temió Laura caer en la infidelidad, lo rechazó y lo alejó de su casa, sin que por ello se apagase el amor mutuo que se profesaban. Murió Laura víctima de la peste que asoló Aviñón, y fue enterrada en la iglesia de los frailes menores de esta ciudad. Cuando se enteró Petrarca de la muerte de su amada, su alma cambió desde lo más hondo. Su poesía mudó la alegría por la gravedad, la profundidad, la religiosidad. Petrarca siguió cosechando los laureles de la gloria, pero sin Laura no tenían el mismo perfume ni el mismo valor.

SONETO A LAURA

Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.

4.                  GARCILASO E ISABEL FREYRE:

 

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Garcilaso de la Vega (Toledo, entre 1498 —quizá algunos años antes a partir de 1494— y 1503 – Le Muy, Condado de Niza, Ducado de Saboya, 14 de octubre de 1536) fue un poeta y militar español del Siglo de Oro, considerado uno de los escritores en español más grandes de la historia.

La emperatriz Isabel de Portugal vino a España a casarse con Carlos I con su corte de damas, entre ellas Isabel Freire. Ésta no sabía ni que existía Garcilaso, pero él se quedó perdidamente enamorado. El amor crecía en Garcilaso y su obra, incluso cuando Isabel se casó con “un hombre gordo y romo en amores y ambiciones”.

En 1520, el rey manda a Garcilaso a Italia. Después volvió a España y volvió a irse a Nápoles. Allí conoció la cultura renacentista y la trajo a España. Al volver a Italia, se entera de la muerte de Isabel de Freire. Murió en el parto.

Le dedicó decenas de poemas, aunque nunca la llegó a tocar. No hubo en sus versos ira ni reproches, ni mucho menos celos de amante resentido, de amor que pudo ser y se quedó en el camino de tantos otros antes; su amor salió a la luz doblemente en sus églogas disfrazado de diversos nombres, que van de Elisa a Galatea. Garcilaso se casó con Elena de Zúñiga, sin embargo, el recuerdo de Isabel de Freire continuó fluyendo en Garcilaso hasta el día de su muerte.

SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

5.                  FERNANDO DE HERRERA Y D.ª LEONOR DE MILÁN:

 

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Fernando de Herrera (Sevilla, 1534 – 1597) fue un escritor español del Siglo de Oro, conocido especialmente por su obra poética. Fue apodado «el Divino».

En 1565 trasladaron definitivamente su residencia a Sevilla don Álvaro de Portugal, conde de Gelves, y su esposa doña Leonor de Milán. El Conde auspició una tertulia literaria a la que asistían, entre otros, Juan de Mal Lara, el licenciado Pacheco, Baltasar del Alcázar, Juan de la Cueva, Mosquera de Figueroa, y el propio Herrera. La Condesa causó un gran impacto en Herrera, quien la convirtió en el centro de su poesía amatoria. En su poesía la relacionó con elementos lumínicos: estrella, sol, Aglaya…La relación entre la noble y el poeta fue de gran confianza, pues doña Leonor lo hizo depositario de su testamento. Una vez que se murió Leonor dejó la poesía amorosa de su cancionero y se pasó a la poesía moral. Los últimos años de su vida los pasó calladamente en la ciudad de Sevilla, donde murió en 1597, a los 63 años de edad.

¿Por qué renuevas este encendimiento,
tirano Amor, en mi herido pecho?
que ya, casi olvidado del mal hecho,
vivía en soledad de mi tormento.

Cuando más descuidado y más contento,
rebuelves a meterm’ en tanto estrecho;
oblígasme, cruel, qu’ a mi despecho
procure contrastar tu fiero intento.

Las armas, en el templo ya colgadas,
visto, y el azerado escudo embraço,
y en mi vengança salgo a la batalla.

Mas ay, qu’ a las saetas, que templadas
en la luz de mi Estrella están, y al braço
tuyo no puede resistir la malla.

 6.                  LOPE DE VEGA Y MARTA DE NEVARES:

 

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Félix Lope de Vega y Carpio (Madrid, 25 de noviembre de 1562 – 27 de agosto de 1635) fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los más prolíficos autores de la literatura universal.

El llamado Fénix de los ingenios y Monstruo de la Naturaleza (por Miguel de Cervantes), renovó las fórmulas del teatro español en un momento en que el teatro comienza a ser un fenómeno cultural y de masas

Después de cosechar una larga lista de conquistas, en sus últimos años de vida Lope de Vega se enamoró de Marta de Nevares, en lo que puede considerarse “sacrilegio” dada su condición de sacerdote; era una mujer muy bella y de ojos verdes, como declara Lope en los poemas que le compuso llamándola “Amarilis” o “Marcia Leonarda”, como en las Novelas que le destinó. Los últimos años de Lope fueron infelices a pesar de los honores que recibió del rey y del Papa. Sufrió que Marta se volviera ciega en 1626, y muriera loca, en 1628.

Canta Amarilis, y su voz levanta
mi alma desde el orbe de la luna
a las inteligencias, que ninguna
la suya imita con dulzura tanta.

De su número luego me trasplanta
a la unidad, que por sí misma es una,
y cual si fuera de su coro alguna,
alaba su grandeza cuando canta.

Apártame del mundo tal distancia,
que el pensamiento en su Hacedor termina,
mano, destreza, voz y consonancia.

Y es argumento que su voz divina
algo tiene de angélica sustancia,
pues a contemplación tan alta inclina.

 7.                  EL CONDE DE VILLAMEDIANA Y LA REINA ISABEL:

 

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Juan de Tassis (o Tarsis) y Peralta, II Conde de Villamediana, (Lisboa, 1582 – Madrid, 21 de agosto de 1622), poeta español del Barroco, adscrito por lo general al Culteranismo, si bien siguió esta estética de modo muy personal.

Famoso en su tiempo, compartió batallas, en el mismo o en distintos bandos, con las más célebres figuras del barroco. De Góngora fue amigo e imitador; de Quevedo fue enemigo abierto; y despreció a Lope de Vega. Exagerado en la palabra y gesto, extravagante en el vestir, endeudado jugador (como su amigo Góngora), y desenfrenado conquistador de mujeres. Se casó a los 19 años, pero no estaba plenamente satisfecho con sus relaciones maritales, al parecer. Las infidelidades y las relaciones sexuales con diversas mujeres fueron no pocas. Sedujo a doncellas casadas y fue cliente habitual de los burdeles. A pesar de todo, existían rumores de que era homosexual.

Tras la muerte de Felipe III asistió al ascenso al trono de Felipe IV. El nuevo monarca, de 16 años, heredó de su padre la poca predisposición a los asuntos políticos y el gusto por el placer palaciego. Lo casaron con Isabel de Borbón, un par de años mayor, y fue adúltero desde el primer día. Cerca del nuevo rey se encontraba el Conde de Villamediana, nombrado gentilhombre de cámara, hombre de confianza del rey. Juan de Tassis se ganó el favor del rey escribiendo sonetos para sus amores y enalteciendo su figura en representaciones teatrales.

En esos momento, el Conde estaba el mejor posicionado para el título de Valido y era el noble más brillante de la Corte. Pero no lo supo aprovechar. Continuó con sus letras afiladas y su vida licenciosa. Incluso se dice, que llegó a enamorarse de la misma reina. Esto último es difícil de saber, pero las anécdotas al respecto sus muchas. Al parecer el conde se paseó un día de fiesta por la Plaza Mayor de Madrid con un traje cubierto de monedas (reales de plata) y una divisa: “son mis amores reales”. Toda una temeridad.

Isabel, sin embargo, nunca correspondió las intenciones de un libertino que con tantas mujeres estuvo. Se llega a decir, que su pasión por la reina fue tal que incendió el teatro de Aranjuez, en 1622, el día del cumpleaños del Rey, para poder rescatar y coger en brazos a la reina.

Cuando el rey Felipe IV, indeciso, tenía que elegir valido, Tassis estaba convencido de su nombramiento. Lo cierto es que a la corte le interesaba, por su fama de integridad y por acallar sus críticas, siempre mordaces. Pero Villamediana no estaba preparado para ser estadista y frente a él se encontraba un rival más astuto y preparado, Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, futuro conde-duque.

Juan de Tassis recibió muchas amenazas, de distintos frentes, para que depusiera su actitud crítica, pero continuó con sus poemas y su tren de vida desenfrenado. Se labró su propio fin. Para Olivares, Villamediana apenas era un obstáculo en su carrera, pero sí un incordio. Persuadió al rey y le sacó una sentencia de muerte.

El conde murió acuchillado por un mercenario en la Calle Mayor de Madrid. El crimen nunca se investigó, gracias al rey. Epitafios alababan su figura y el pueblo extendió su mito de buen amante, cayendo sobre el rey la responsabilidad del crimen.

El conde estorbaba más muerto que vivo. Olivares se sacó de la manga un motivo para justificar la muerte. Procesó al conde – ya muerto – por sodomía. Fue declarado culpable y ya nadie lamentó posteriormente su muerte.

Oh cuánto dice en su favor quien calla!
porque de amar, sufrir es cierto indicio,
y el silencio el más puro sacrificio
y adonde siempre amor mérito halla.
              
Morir en su pasión sin declaralla
es de quien ama el verdadero oficio,
que un callado llorar por ejercicio
da más razón por sí, no osando dalla.
              
Quien calla amando, sólo amando muere,
que el que acierta a decirse no es cuidado;
menos dice y más ama quien más quiere.

Porque si mi silencio no os ha hablado,
no sé deciros más que, si muriere,
harto os ha dicho lo que yo he callado.

 8.                  EDGAR ALLAN POE Y VIRGINA CLEMM

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Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias.

Poe y Virginia Clemm ella eran primos hermanos, y se casaron cuando ella tenía 13 años y él 27. Algunos biógrafos han sugerido que los esposos mantuvieron una relación más fraternal que conyugal, y que nunca consumaron el matrimonio. Virginia enfermó de tuberculosis en enero de 1842, y murió por esta causa en enero de 1847, a los 24 años de edad. Su fallecimiento se produjo en la casa de campo de la pareja, situada en las afueras de Nueva York.

Años antes de contraer matrimonio, Virginia Clemm y Edgar Allan Poe ya habían vivido ocasionalmente bajo un mismo techo, con otros miembros de la familia. La pareja tuvo que mudarse con frecuencia para adaptarse a los cambios de empleo de Edgar. Vivieron intermitentemente en Baltimore, Filadelfia y Nueva York. Pocos años después de su boda, Poe se vio envuelto en un grave escándalo que involucraba también a las poetisas Frances Sargent Osgood y Elizabeth F. Ellet. Los rumores acerca de las supuestas infidelidades de su esposo afectaron a Virginia hasta el punto de que, en su lecho de muerte, declararía que Ellet la había asesinado. Tras su muerte, su cuerpo fue finalmente ubicado bajo el mismo monumento funerario que alberga los restos de su marido, en el cementerio Westminster.

La enfermedad y posterior muerte de su esposa causaron una gran impresión a Edgar Allan Poe, que quedó muy abatido y se refugió en la bebida. Se cree que el trágico final de Virginia tuvo también una notable influencia en la obra de Poe, donde es frecuente el motivo del fallecimiento de una joven, como por ejemplo en los famosos poemas “Annabel Lee” y “El cuervo“.

Annabel Lee

Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar,
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí…
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee.
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.

9.                  LARRA Y DOLORES ARMIJO:

 

Mariano José de Larra y Sánchez de Castro (Madrid, 24 de marzo de 1809 – Madrid, 13 de febrero de 1837) fue un escritor, periodista y político español y uno de los más importantes exponentes del romanticismo español.

Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del romanticismo literario español.

Se casó en 1829 y tuvo tres hijos, pero su matrimonio con Josefina (Pepita) Wetoret, una joven de la burguesía madrileña (Cuentan los rumores de la época que era una chica superficial y caprichosa, por lo que evidentemente poco o nada podía a aportar a la compleja personalidad de Larra) nunca se caracterizó por el amor.  Dos años más tarde conoce a Dolores Armijo, una mujer casada con la que mantuvo una intermitente relación. Él estaba profundamente enamorado, sin embargo, ella mantuvo una relación con él intermitente.

Así las cosas, decide marcharse, en 1835, a París (donde conoce a Alejandro Dumas y a Víctor Hugo) y Londres durante poco más de un año.  A su regreso, se convierte, con 27 años, en articulista de “El Español”, el diario más importante de la época, erigiéndose, al poco tiempo, como el periodista más prestigioso y mejor pagado en España.  Sin embargo, esto no es suficiente, y sufre otro importante revés amoroso: Dolores le devuelve todas sus cartas de amor. Por si fuera poco, Larra, con gran vocación política liberal (moderada) con cierto aire pre – regeneracionista, perdió su escaño como diputado tras el golpe de Estado progresista de agosto de 1836.

De esta forma, descontento con su país, con la sociedad, con la clase política, con el porvenir de España, el 13 de febrero de 1837, recibe la visita en su casa de Dolores Armijo, quien termina definitivamente con la relación, pidiéndole que le deje en paz y que le dé todas las cartas que ella le había escrito. A los pocos minutos de marcharse de casa de Larra, éste se pega un tiro en la cabeza, frente al espejo.

10.              ESPRONCEDA Y TERESA MANCHA:

 

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José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado (Pajares de la Vega, cerca de Almendralejo, Badajoz, 25 de marzo de 1808 – Madrid, 23 de mayo de 1842), fue un célebre escritor de la época del Romanticismo, considerado como el más destacado poeta romántico español.

En Lisboa, Espronceda conoció a una joven de 16 años llamada Teresa Mancha, hija de un militar español emigrado a Lisboa por sus ideas liberales. A finales de 1827 Espronceda realiza numerosos viajes.
En 1831 se trasladó a Londres, donde la familia Mancha llevaba una vida de honrada miseria.

Cuando Espronceda regresa a Londres, la situación de estrechez había conducido a Teresa a casarse con Gregorio del Bayo, rico comerciante vizcaíno-español establecido en Londres, quien le daba todo a su esposa, menos amor, puesto que le llevaba muchos años.

Al reencontrarse con su amado, renació en Teresa el recuerdo de su amor en Lisboa, anidando en ambos la idea de la fuga. Teresa tenía que ir a París con su marido y allí la esperó Espronceda. En la noche del 15 de octubre de 1831 ella abandonó el hotel donde se hospedaba y se fugó con su amante. En 1833, acogiéndose a la amnistía general a favor de todos los liberales emigrados, los amantes José y Teresa, pasan a España, a vivir en Madrid, dejando este breve periodo en el ánimo del poeta, imborrables recuerdos.

Pero quien fue capaz de abandonar a su esposo y a un hijo que había tenido en su matrimonio, lo fue también al ir olvidando aquel amor e irlo sustituyendo por  caprichos de casquivana. El genio altanero de Espronceda tampoco contribuyó a la paz del hogar, y así vino a suceder que Teresa se fugara a Valladolid cierto día con un tal don Alfonso, abandonando a Espronceda y a Blanca, la hija de ambos. El poeta logra reunirse con ella en dicha ciudad, durando la reconciliación poco tiempo, pues Espronceda es nuevamente perseguido por sus ideas liberales y tiene que refugiarse en casa de un amigo. Teresa, siguió llevando una vida inquieta, hasta que en 1839 murió de tuberculosis, siendo enterrada de limosna en Madrid.

Canto a Teresa

¡Oh, Teresa! ¡Oh, dolor! Lágrimas mías
¡ah!, ¿dónde estáis, que no corréis a mares?
¿Por qué, por qué como en mejores días
no consoláis vosotras mis pesares?
¡Oh, los que no sabéis las agonías
de un corazón que penas a millares,
¡ay!, desgarraron y que ya no llora,
¡piedad tened de mi tormento ahora!
¡Oh, dichosos mil veces, sí, dichosos
los que podéis llorar, y, ¡ay! , sin ventura
de mí, que entre suspiros angustiosos
ahogar me siento en mi infernal tortura!
¡Refuércese entre nudos dolorosos
mi corazón, gimiento de amargura!
También tu corazón, hecho pavesa,
¡ay!, llegó a no llorar, ¡pobre Teresa!
¿Quién pensará jamás, Teresa mía,
que fuera eterno manantial de llanto
tanto inocente amor, tanta alegría,
tantas delicias y delirio tanto?
¿Quién pensara jamás llegase un día
en que perdido el celestial encanto
y caída la venda de los ojos,
cuanto diera placer causara enojos?

¡Pobre Teresa! ¡Al recordarle siento
un pesar tan intenso…! Embarga impío
mi quebrantada voz mi sentimiento,
y suspira tu nombre el labio mío;
para allí su carrera el pensamiento,
hiela mi corazón punzante frío,
ante mis ojos la funesta losa
donde, vil polvo, tu beldad reposa.

11.              ÓSCAR WILDE Y LORD ALFRED DOUGLAS:

 

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Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (n. 16 de octubre de 1854, en Dublín, Irlanda, entonces perteneciente al Reino Unido – 30 de noviembre de 1900, en París, Francia) fue un escritor, poeta y dramaturgo irlandés. Wilde es considerado uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío; además, fue una celebridad de la época debido a su gran y puntilloso ingenio. Hoy en día, es recordado por sus epigramas, obras de teatro y la tragedia de su encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.

Alfred Douglas consideraba a Oscar Wilde como la representación del éxito, la brillantez y el mundo artístico. Cuando se conocieron, Wilde no era muy atractivo, sin embargo, Oscar compensaba sus carencias con ingenio y una conversación brillante.

En 1891 se conocieron, Alfred apenas tenía 21 años mientras que Wilde 37. Juntos exploraron el camino de la prostitución masculina en Londres durante la época victoriana. Al respecto Oscar Wilde comparaba estas practicas con «cenar con panteras» aludiendo a su peligrosidad. En alguna ocasión, uno de estos chicos, Albert Wood, se apoderó de algunas cartas que Wilde enviaba a Douglas y demandó una suma de dinero para devolverlas.

Alfred era un joven un tanto egoísta muchas veces propenso a las rabietas y otro tipo de escenas en público, las cuales irritaban a Oscar. Además tenía ojos azules y cara de niño. Incluso, absorbía la mayor parte del tiempo de Wilde y le imposibilitaba escribir.

Alfred Duglas a quien llamaban Bosie, había sido acusado de no corresponder al amor de Wilde, de quien aprovechaba su dinero y su generosidad. De igual manera, Alfred lo quiso a su manera y quizás su único error fue ser demasiado joven.

La vida de Wilde no fue fácil, muchas veces parecía caminar hacia la autodestrucción, en el fondo vivía atormentado por su homosexualidad. El escritor demandó en 1895 al padre de su amante, el marqués de Queensberry. El marqués presentó pruebas referidas a la homosexualidad de Wilde (la cual era considerada un delito). A raíz de ello, Oscar fue sentenciado a dos años de trabajos forzados por el crimen de sodomía. Sin embargo, tuvo la oportunidad de huir a París cuando se supo que la sentencia le iba a ser desfavorable, pero, en contra de los consejos de sus amigos, no lo hizo.

Luego de tener varias novias, se casó en 1824 con Constance Lloyd a los 29 años, para ocultar su homosexualidad. Su esposa era una mujer bella y leal  que intentó por todos los medios comprenderle. Con ella, tuvo dos hijos que la estropearon por lo que él empezó a sentir horror ante cualquier contacto y la convenció para que no tuvieran relaciones sexuales.

En 1886, la vida de Wilde cambió; le sedujo Robert Ross, un muchacho de diecisiete años que se convertiría en su amigo/amante incondicional hasta el final.

Durante su cautiverio escribió una bella carta a Bosie, De Profundis, que terminaba así: «Viniste a mí para aprender el Placer de la Vida y el Placer del Arte. Acaso se me haya escogido para enseñarte algo que es mucho más maravilloso, el significado del Dolor y su belleza. Tu amigo que te quiere, Oscar Wilde».

 12.              LEWIS CARROLL Y ALICIA LIDELL:

Lewis Carroll es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson (Daresbury, Cheshire, 27 de enero de 1832 – Guildford, Surrey, 14 de enero de 1898), diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico, conocido sobre todo por su obra Alicia en el país de las maravillas y su secuela, Alicia a través del espejo.

Carroll era un hombre tímido y soltero que inventaba historias para las hijas de un amigo suyo. La más pequeña era su preferida, Alicia Lidell, a ella dedicó todo su talento y su morbo. Con estas tres niñas salía a pasear por las cercanías de Oxford y en estas excursiones el hombre relataba sus historias, que luego convirtió en el famoso libro.

La sordidez de aquella amistad entre el hombre y la niña Alicia Lidell no pudo ser probada completamente. Sin embargo, la ruptura de la amistad con la familia resulta sospechosa e inexplicable.

Algunos dicen que a la señora Lidell le parecieron extrañas las cartas de amor que le escribía a su hija, sus regalos y la foto en la que la inmortalizó, vestida de mendiga con el pecho descubierto. Otros cuentan que pidió la mano de la niña que tenía once años contra los 31 de él.

Carroll convirtió aquella pasión enfermiza en un libro que publicó en 1864, cuando ya ni siquiera tenía contacto con ella. Pero, al parecer, nunca la olvidó.

En 1885 cuando aquella niña había crecido y era Alicia Hargreaves (antes Liddell), recibió una carta del escritor, que salió a la luz en la exposición por  su centenario (Reflections in a Looking Glass: A Lewis Carroll Centenary Exhibition):

“Voy percibiendo lo que significa la pérdida de memoria en un hombre viejo, y me refiero a nuevas amistades (por ejemplo, hice amistad, hace unas pocas semanas, con una niña de unos doce años, con la que di un paseo, ¡y ni siquiera puedo recordar su nombre en este momento!); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas-niñas, pero con ellas todo ha sido diferente…”

El profesor, también amante de la fotografía,  conservaba un tesoro hecho de montones de cuerpos infantiles desnudos que sonreían desde las cartulinas. Cuando murió en 1898, dejó la orden de destruirlas, su última voluntad.

 13.              BÉCQUER Y JULIA ESPÍN Y CASTA ESTEBAN:

 

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Gustavo Adolfo Domínguez Bastida (Sevilla,  1836 – Madrid, 1870), más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo, aunque escribió en una etapa literaria perteneciente al Realismo. Por ser un romántico tardío, ha sido asociado igualmente con el movimiento Posromántico. Aunque fue moderadamente conocido mientras vivió, comenzó a ganar prestigio cuando al morir se publicaron muchas de sus obras.

Hacia 1858 conoció a Josefina Espín, y empezó a cortejarla, pero pronto se fijó en la hermana de Josefina, la cantante de ópera Julia Espín, la que sería su musa, de ojos negros, e hija del músico Joaquín Espín. Gustavo se enamoró irremediablemente y empezó a escribir sus primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no se consolidó porque a ella no le agradaba la vida bohemia que llevaba el poeta, que aún no había alcanzado la fama.

Te vi un punto y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

A dondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran no lo sé.

En 1860 publica Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo indescriptible. En casa del médico Francisco Esteban, conoce a su futura esposa, Casta Esteban Navarro. Contrajeron matrimonio en 1861. Bécquer, gracias a su amigo Rodríguez Correa, consigue un puesto de redactor en El Contemporáneo, fundado por González Bravo, y dirigido por José Luis Albareda. En este periódico el poeta trabaja para la nueva familia haciendo de todo: crónica de salones, política, literatura hasta que desaparezca en 1865.En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria), donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo, perteneciente a familia de Casta. Para ganar dinero para su pequeña familia, empieza a escribir de manera forzada, creando así algunas de sus Leyendas.

En 1866 ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; un año trágico para Bécquer, donde la suerte se le quiebra: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece y los disturbios revolucionarios le llevan a Toledo breve tiempo. En diciembre de ese año nace en Noviercas el tercer hijo de Bécquer, Emilio Eusebio, lo que significa el fin para la relación conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta, pero sin embargo los esposos se escriben.

 

 

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche
en ira y en piedad se anegó el alma
¡y entonces comprendí por qué se llora!
¡y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor… con pena
logré balbucear breves palabras…
¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo…
Me hacía un gran favor… Le di las gracias.

 14.              RIMBAUD Y VERLAINE:

 

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Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 1854 – Marsella, 1891) fue uno de los más grandes poetas franceses, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto a Verlaine (Francia, 1844-1896). Escribió sus primeros versos cuando apenas contaba con quince años y dejó para siempre la literatura a la prematura edad de veinte. Para él, el poeta debía de hacerse “vidente” por medio de un “largo, inmenso y racional desarreglo de todos los sentidos”.

 

Pincha en este enlace: https://juanberpor.wordpress.com/2009/07/31/los-poetas-malditos-rimbaud-y-verlaine/

 

 15.              KAFKA Y MILENA JESENSKA:

 

Franz Kafka (Praga, 1883 – Austria muere en 1924) fue un escritor checo de idioma alemán.

Milena Jesenská, escritora, periodista y traductora checa, nace en Praga en 1896 y muere en 1944 en el campo de concentración de Alemania. Durante mucho años fue conocida como “la enamorada de Kafka” debido a la edición de las cartas que el escritor le enviara.

Se casó con el escritor judío Ernest Pollak, a pesar de la desaprobación de su padre. Pronto el matrimonio comenzó a ser insoportable para Milena y buscando la independencia de su esposo Milena comienza a realizar traducciones y dar clases de checo.

En 1919, ella lee algunos cuentos del escritor checo de lengua alemana Franz Kafka y le escribe pidiendo su autorización para traducirlos al checo. Esta carta será el comienzo de una apasionada correspondencia entre ambos que durará dos años (1920 –1922) y en los que sólo tendrán cuatro encuentros personales. A la muerte de Kafka en 1924 ella escribe en Viena una nota fúnebre para el diario Narodni Listy de Praga donde dice “tímido, retraído, suave y amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado débil para luchar, de los que se someten al vencedor y acaban por avergonzarlo”.

16.              ANTONIO MACHADO Y LEONOR IZQUIERDO:

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Antonio Machado Ruiz (Sevilla, en 1875 –  Francia, en 1939) fue un poeta español, miembro tardío de la Generación del 98 y uno de sus miembros más representativos. Su obra inicial suele inscribirse en el movimiento literario denominado Modernismo.

Leonor Izquierdo Cuevas (Soria, en 1894 – Soria, en 1912). Llega a Soria en enero de 1908 con 13 años. En la pensión que regentan sus padres, Leonor tendrá la oportunidad de ir conociendo al poeta, y ambos van tomando una confianza que va en aumento. Entra en relaciones meses después, y el 30 de Julio de 1909 se casa con el poeta en la Iglesia Santa Maria La Mayor. Ella contaba con 15 años y Machado 34. En julio de 1911, mientras acompañaba en París a su esposo, fue ingresada en un sanatorio durante algunas semanas debido a que había contraído tuberculosis.A causa de esto, le recomendaron aire puro, motivo por el cual volvieron a Soria, donde alquilaron una casa anexa a la ermita de Nuestra Señora del Mirón.

Falleció en 1912, lo cual sumió a Machado en una profunda depresión que le hizo trasladarse a Baeza (Jaén), donde vivió durante un tiempo con su madre, dedicándose a la enseñanza.

SOÑÉ

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas! …

Vive, esperanza, ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!.

17.              JUAN RAMÓN JIMÉNES Y ZENOBIA CAMPRUBÍ:

 

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Zenobia Camprubí Aymar, nacida en la localidad catalana de Malgrat de Mar en 1887, fue una escritora española. A los nueve años viajó a Estados Unidos con su madre en proceso de separación. Allí residió hasta 1909, por lo cual, cuando años después regresó a España, la llamaban «la americanita». Allí comenzó sus estudios universitarios en Columbia; asistió a actividades culturales y clubes de mujeres. Entró en contacto con el feminismo americano, viajó sola, leyó los clásicos españoles e ingleses y siguió un curso sobre literatura.

Desde su adolescencia, comenzó a escribir cuentos en castellano y en inglés, y a desarrollar sus dotes literarias. Se interesó por la obra del poeta y pensador indio Rabindranath Tagore, a quien tradujo años después al castellano a partir de las prosificaciones en inglés que realizó el propio Tagore.

Entre 1909 y 1910 estuvo en La Rábida. Allí improvisó una escuela para enseñar a los niños de la aldea, escribió artículos que envió a diversas revistas norteamericanas y, sobre todo, se aficionó a la poesía popular española.

Desde 1910 Zenobia vivió en Madrid. Allí se relacionó fundamentalmente con norteamericanos, ya que le angustiaba no poder moverse sola con libertad, hasta que conoció a Susan Huntington, que dirigía el Instituto Internacional de señoritas, donde se alojaban extranjeros que asistían a los cursos de verano que se organizaban.

Contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916, y desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más tarde, se convirtió en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos sus proyectos literarios.

ADOLESCENCIA

En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.
—El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño. —
Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro.
—Caían las hojas muertas,
en el jardín silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos. —

No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
…y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.

 18.              SARTRE Y SIMONE BEAUVOIR:

 

Jean-Paul Charles Aymard Sartre (1905 – 1980), conocido como Jean-Paul Sartre.

Simone de Beauvoir (París en 1908 –  1986), fue una novelista y filósofa francesa.

La libertad antes que el amor. Su amor con Beauvoir era el amor necesario. Y todos los demás eran los amores contingentes.

Eran diferentes a la sociedad que les rodeaba es una obviedad, pero baste recordar que Sartre, el prestigioso filósofo y escritor francés, exponente del existencialismo, fue seleccionado como Premio Nobel de Literatura y lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían de desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.

Estudió en París en la École Normale Supérieure, donde conoció en 1929 a Simone de Beauvoir mientras estudiaban un postgraduado de filosofía. Había mucha competencia pero el quedó el primero y ella la segunda. Sartre siempre admiró su capacidad de trabajo y le llamaba “castor” porque una de las primeras frases que dijo a Beauvoir fue “usted trabaja tanto como un castor”.

Juntos combatieron las suposiciones y expectativas de la formación burguesa y se solidarizaron con los más importantes acontecimientos de su época como el Mayo Francés, la Revolución Cultural China y con la Revolución Cubana.  Simone de Beauvoir fue profesora de filosofía hasta 1943 en escuelas francesas, hasta que la ocupación alemana en París, a causa de la Segunda Guerra Mundial, la alejó para siempre de la enseñanza. Durante ese periodo vivió en la ciudad tomada, e integró el movimiento de la Resistencia Francesa.

Sartre medía 1,55 y tenía estrabismo, pero sus ideas y su personalidad lo hacían muy atractivo para las mujeres. Se reconocía feo, pero argumentaba como arma suprema de sus ligues “mis bellos discursos y que soy escritor”. Hasta que conoció a Simone de Beauvoir sentía frente a las mujeres una “superioridad acompañada de un sentimiento”. Con Beauvoir fue distinto.

Beauvoir era más alta, 1.60 y desde muy joven decidió ignorar casi absolutamente la opinión de los demás.

Entonces empezó una relación no-monógama que no se sometería ni a la fórmula del matrimonio ni a la convivencia. Incluso acordaron que su amor sería “absoluto”, de modo que su mayor valor fuese la libertad, incluso la sexual. Aunque Beauvoir declaró que Sartre fue el mayor logro de su vida, pasó a la historia como una defensora de la libertad sexual y, de paso, escandalizó a la Francia de su época con tríos y dúos bisexuales.

Mientras que para unos se trataba de una amistad ampliada, para otros, eran recíprocamente el consuelo de sus decepciones amorosas con otras personas.

Sartre decía de si mismo que era un mal amante, no quería entregarse, ni tener hijos, menos aún casarse, pero a pesar eso, a veces dejó creer que se casaría. Sartre tuvo numerosísimas amantes, y cuando terminaba una relación amorosa las mujeres pasaban a formar parte de lo que llamó su “familia”.

Beauvoir y Sartre habían acordado la plena libertad en su vida sexual y sentimental, pero convinieron en no ocultarse nada, incluso los detalles.

Como ejemplo de esta relación una carta de Beauvoir:

Querido pequeño ser:
Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De que se ríe?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía”. Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.
Te beso tiernamente,
tu Castor. 

 19.              MIGUEL HERNÁNDEZ Y JOSEFINA MANRESA:

 

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Miguel Hernández Gilabert (Orihuela en 1910 – Alicante de 1942) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono de la generación del 27».

Poeta del “amor que no acaba”, Miguel Hernández tuvo en Josefina Manresa su gran pasión, aunque no fue la única. Desde esa primera novia adolescente que le rechazó en su Orihuela natal por tener” ojos de loco, como si quisieran salirse de sus órbitas”, hasta sus flirteos con la artista Maruja Mallo o sus escarceos con María Zambrano o María Cegarra, las mujeres estuvieron siempre detrás de sus versos como gran inspiración lírica. Fueron ellas las que sin duda le aportaron esa alegría de vivir que su injusta vida le fue arrebatando lentamente.

Josefina inspiró a Miguel Hernández el libro de poemas El rayo que no cesa, uno de los libros más bellos de la lírica española. Asimismo, inspiró la mayor parte de sus poemas amorosos.

El 19 de diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que murió el 19 de octubre de 1938. El 4 de enero de 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel, fallecido en 1984.

Tras la muerte de Miguel Hernández, en 1942, Josefina, dedicó toda su vida a velar por el recuerdo y la difusión de la obra de su marido. Recientemente había sido condecorada con la Banda de Isabel la Católica.

 20. ESENIN Y ZINAIDA RAIJ E ISADORA DUNCAN

ZINAIDA RAIJ

ESENIN E ISADORA DUNCAN. Pincha aquí

Esenin se conoció con Zinaida en 1917 y muy pronto se casaron. Después de la boda los recién casados se instalaron en el pasaje Liteyniy. Zinaida trataba de hacer su casa agradable y hospitalaria. Aunque el idilio no duró mucho. Después del nacimiento de la hija Tanya el amor se apagó. Esenin fue el primero que se rindió. Ser el marido y el padre ejemplar le impedían los amigos y enemigos, versos y fama, el vino y los escándalos diarios. Zinaida Nikolaevna con todas sus fuerzas trataba resguardar un hilito que unía sus destinos, pero antes del nacimiento del segundo hijo Esenin abandonó la familia. Zinaida sufrió mucho el divorcio. Sergei estaba en el apogeo de la gloria, cerca de él a menudo aparecían otras mujeres. Raij a su vez se quedó con dos niños en las manos, con la pobreza y el alma completamente destrozada.
En el otoño de 1921 Zinaida entró en el estudio del Vsevolod Meyerhold, quien descubrió su talento, la convirtió en una actriz excelente y le regaló a Zinaida el hogar y la familia así como también adoptó los dos hijos de Esenin. Zinaida disfrutaba de la vida feliz, en la que todo estaba bien, pero Esenin de nuevo apareció en su camino. Los éxitos de su ex esposa lo sorprendían, humildad y gratitud que Zinaida sentía a Meyerhold lo han herido dolorosamente. El poeta de vuelta la quiso conquistar y parecía que ganó en esta batalla silenciosa, cuando Zinaida Nikolayevna secretamente comenzó a encontrarse con él. Pero esas citas sólo agregaron amargura y dolor a sus relaciones complicadas. Meyerhold, locamente enamorado de su mujer caprichosa, trataba en lo posible darle más  papeles en el teatro, evidentemente sospechando de su infidelidad. En una de las reuniones con Esenin Raij decidió romper esa difícil relación al decir: “Los paralelismos no se cruzan”.

En el otoño de 1921, durante su visita al estudio del pintor Georgi Yakulov, Esenin se reunió con sede en París bailarina estadounidense Isadora Duncan, una mujer de 18 años mayor que él, que conocía sólo una docena de palabras en ruso. Él no hablaba idiomas extranjeros. Se casaron el 2 de mayo de 1922. Esenin acompañó a su esposa de celebridades en una gira por Europa y los Estados Unidos, pero en este momento de su vida, una adicción al alcohol había salido de control. A menudo borracho, Esenin había rabia violenta que destruyó las habitaciones del hotel y las perturbaciones causadas en los restaurantes. Este comportamiento recibió una gran cantidad de publicidad en la prensa internacional.

 

Su matrimonio con Duncan fue breve y en mayo de 1923, regresó a Moscú. Casi de inmediato se involucró con la actriz Augusta Miklashevskaya. Se rumorea que se casó con ella en una ceremonia civil, aunque no había obtenido el divorcio de Duncan.

Ese mismo año tuvo un hijo por el poeta Volpin Nadezhda. Sergei Esenin nunca conoció a su hijo por Volpin, pero Alexander Esenin-Volpin creció para convertirse en un poeta. También fue un destacado activista de la Unión Soviética disidente.

 

En memoria de Isadora Duncan

[1]

¡Ay, Isadora, diosa antigua
de extraordinaria belleza,
renacida para el hombre moderno!
Con tu pequeña túnica de gasa incolora
danzas alrededor del dios Pan
y ya las bacantes quedan seducidas
ante la armonía y elasticidad de tu cuerpo.
¿Qué transmitías con tus gestos,
con tus elocuentes brazos,
con tu lindísimo cuello de cisne,
con esas piernas de ninfa de los bosques?
¡Oh diosa del ritmo,
dríade que nos besa,
mientras danza!
Acá viniste para mostrarnos
que la pura belleza femenil,
la belleza de la antigüedad griega,
la belleza de la danza clásica griega,
la mujer en estado sublime…
todo ello había cobrado vida en ti.

[2]

Isadora: tú y la danza.
Con esos ritmos…
—fluidez de movimientos,
depurada expresión que provoca
fuerte emoción interna—
ya nos penetra tu aire sibilino.
Esos delicados gestos
que denotan tu divinidad…
¿cómo renacieron,
dónde su raíz auroral?
Yesenin compone unos versos
que tus formas consagran;
y te observa embelesado
sintiendo el suave tacto
de tu luz en su selvática alma.
“La expresión, sí;
cuidad la expresión:
el rostro es el alma”.
Sabed que Isadora abrió sus brazos,
que Serguéi cayó de rodillas, abrazóndola,
y exclamando con voz entrecortada:
—¡Isadora, Isadora mía, mía!
Luego, ella bailó,
y él recitó poesías.
Qué profético fue, ¡oh diosa!,
el tiempo que viviste,
pues te procuró la íntima tragedia.
Todo lo diste con la danza:
la suavidad, la armonía,
la noble expresión…
Ahí estás con tu corta túnica,
con tus doradas sandalias,
danzando en las alturas
de un siglo que mira atrás,
redescubriendo vieja alborada.
Aquel, siempre odiado, echarpe
—en connivencia con la rueda del coche—
acabó con tu vida;
con una vida rebosante de belleza
y delicadeza femenil;
mas jamás con tu imponente danza.
—Es un niño, un poeta-niño
que compone poemas de cielo.
Y si tú no lo dijiste,
lo digo yo, con entereza.
A ti, dulce Isadora,
las arreboladas nubes
única diosa te proclaman.
Y sobre blancas nubes
os encontraréis de nuevo los dos:
tú, la diosa de la danza griega,
y ese alocado poeta ruso que,
sobre ladridos de perro, canta.

 

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LOS GRANDES DISCURSOS. EL TEXTO ARGUMENTATIVO

El objetivo que se persigue en este conjunto de textos consiste en analizar y aclarar qué es un texto argumentativo, así como demostrar los distintos elementos del proceso comunicativo, su estructura y, sobre todo, los tópicos y tipos de argumentos (tanto afectivos como racionales) que se emplean para alcanzar la finalidad de la emisión de dichos fragmentos.

ARENGA DE WILLIAM WALLACE EN BRAVEHEART.

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“Hijos de Escocia, ¡soy William Wallace!
– ¡William mide mas de dos metros!
– Si, eso dicen, y mata hombres a cientos, y si estuviera aquí, acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos, y también rayos por el culo.
Yo soy william wallace, y estoy viendo a todo un ejercito de paisanos míos, aquí, desafiando a la tiranía. Habéis venido a luchar como hombres libres, y hombres libres sois, ¿que haríais sin libertad? ¿Lucharéis?
– ¡no!,… ¡contra eso!, no, huiremos, y viviremos
– Luchad y puede que muráis, huid y viviréis, un tiempo al menos, y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, ¡solo una oportunidad! de volver aquí a decir a nuestros enemigos, que puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán, ¡la libertad!”

ROCKY BALBOA. “LA VIDA GOLPEA DURO”

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Voy a decirte algo que tú ya sabes, el mundo no es todo alegría y color. El mundo es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si tu no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana. Si tú sabes lo que vales ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes. Y no podrás estar diciendo que no estas donde querías llegar por culpa de él, de ella ni de nadie, eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres. Tú eres capaz de todo.

 

MARTIN LUTHER KING: “TENGO UN SUEÑO”

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“Estoy contento de reunirme con vosotros hoy…en lo que pasará a ser para la historia como la más grande manifestación por la libertad de nuestra Nación…

…Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia.

Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaran desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina.

No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas.

Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipi! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

ADOLF HITLER: A LOS JÓVENES ALEMANES.

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“…Juventud alemana. Tras un año os puedo saludar otra vez aquí… vosotros os mantenéis de pie aquí. Hoy representáis algo que está ocurriendo en todas partes de Alemania.

…Y nosotros queremos que vosotros, los muchachos y muchachas alemanes se embeban de todo aquello que nosotros anhelamos para Alemania. ¡Queremos ser un pueblo, y a través de ustedes, llegar a ser este pueblo! …

…Queremos una sociedad sin castas ni rangos sociales, y vosotros no debéis permitir a estas acepciones crecer en vuestro interior…

…Queremos ver un imperio y vosotros debéis autoinstruiros para esto. Queremos que este pueblo sea obediente y debéis practicar obediencia en vosotros mismos…

…Queremos que este pueblo sea amante de la paz,  pero que al mismo tiempo sea valiente,  y vosotros debéis,  por esa razón, ser ambas cosas, amantes de la paz. Vosotros debéis ser ambas cosas, amantes de la paz y fuertes…

…Queremos que este pueblo no se torne blando.. sino que se haga duro… y por consiguiente… debéis endureceros a vosotros mismos.. en vuestra juventud… para esto… debéis aprender a sacrificaros.. así como también nunca veniros abajo…

…Todo aquello que forjemos hoy, no importa lo que hagamos,  pasará al olvido. Pero en vosotros.;Alemania; perdurará y cuando nosotros no podamos mantener más la bandera que lloraremos desde la nada, vosotros debéis mantenerla firmemente en vuestros puños…”

Y se que no podrá ser de cualquier otra forma mientras asumamos conjuntamente el compromiso, pues vosotros sois carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre.

El mismo espíritu que nos gobierna bulle en vuestras jóvenes mentes. Y cuando las grandes columnas del movimiento barran con todo a través de Alemania hoy, entonces se que vosotros cerraréis filas.

Y sabemos que Alemania se rendirá ante nosotro. Alemania marcha dentro nosotros y Alemania nos sigue.

“CHE” GUEVARA:

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“…Y recorro también, los campos de otros países que luchan por su libertad, significando siempre lo mismo. La imagen de lo que se puede conseguir mediante la lucha revolucionaria, la esperanza de un mundo mejor…
…La imagen por la cual vale la pena arriesgar la vida, sacrificarse hasta la muerte en los campos de batalla de todos los continentes del mundo.
No solamente en los países de América, sino en todos los países del mundo en los que se creara una lucha revolucionaria…

…Ellos trataron de masacrar Argelia, pero Argelia fue libre.Tratan hoy de liquidar al pueblo de Vietnan, pero el pueblo de Vietnam es más fuerte que ellos y el pueblo de Vietnam sigue día a día anotándose nuevas victorias sobre el imperialismo y haciéndole cobrar también en sangre de sus soldados,  la inmensa cantidad de víctimas que el imperialismo hace en el pueblo de Vietnam…
…Y la lucha sigue y seguirá hacia la Victoria…”

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FAMOSOS AMORES LITERARIOS DESGRACIADOS.

1. ORFEO Y EURÍDICE: LAS METAMORFOSIS. Ovidio.

Orfeo, hijo de Apolo y Calíope (musa de la poesía épica y de la elocuencia) es uno de los héroes griegos más conocidos por su música Se enamora y se casa felizmente con Eurídice. Ésta, después de huir de un pretendiente fue mordida por una serpiente y murió.

Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado, tocó canciones tan tristes que todas las ninfas y dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo.

Llegado el momento, con su música ablandó también el corazón de Hades y Perséfone, permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra; pero sólo bajo la condición de que debía caminar delante de ella, y que no debía mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice. A pesar de sus ansias, Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto, incluso cuando pasaban junto a algún peligro o demonio, no se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien.

Llegaron finalmente a la superficie y, por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para verla; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, todavía tenía un pie en el Hades: Eurídice se desvaneció en el aire, y ahora para siempre.

2. TRISTÁN E ISOLDA: Bedier, Joseph

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Tristán es un joven príncipe que vive en la corte de su tío, el rey Mark de Cornualles. En un terrible combate vence a Morold de Irlanda, a quien Mark debía pagar anualmente un tributo de cien doncellas; pero de resultas Tristán queda incurablemente herido por una flecha envenenada. Abandona la corte y se aleja en una barca sin remos, ni velas, ni timón, sólo en compañía de su lira; así llega prodigiosamente hasta las tierras de Irlanda, donde Isolda la Rubia, experta en artes médicas y mágicas -como lo fuera su madre- logra curar su herida. Tristán se presenta bajo el nombre de Tantris, fingiendo su identidad, pero Isolda lo reconoce como el vencedor de Morold, pues compara la melladura de su espada con un fragmento de metal que ella había extraído del cráneo del vencido. Así y todo, llevada por la compasión -y tal vez por una naciente atracción- atiende al herido.

De regreso a la corte, su tío le encarga a Tristán que busque a la mujer con la que desea casarse, y de la que sólo posee un cabello rubio que dejó caer una golondrina.

Tristán reconoce que el cabello pertenece a Isolda la Rubia, y a través de admirables hazañas, la conquista para su tío; su principal gesta fue enfrentar y matar a un terrible monstruo-serpiente que devastaba Irlanda e imponía miedo aun en los más esforzados caballeros.

Durante el viaje de Irlanda a Cornualles, la camarera de Isolda, cambia de sitio unas pócimas mágicas que llevaba la princesa, y cuando Isolda, ofuscada por su resentimiento, ofrece a Tristán el Licor de la Muerte, ambos beben el Filtro del Amor, con lo cual la pareja queda unida por una pasión invencible.

Se celebran las bodas de Isolda y de Mark, pero la reina y Tristán, entre angustias y torturas, siguen viviendo su ardiente amor, hasta que el rey los descubre.

Un caballero del rey Mark hiere mortalmente a Tristán, quien se retira al palacio que lo vio nacer para esperar la muerte y la llegada de Isolda que podría salvarlo nuevamente. Isolda llega, en efecto, en una barca, pero es seguida por el rey Mark y sus caballeros. El desenlace es fatal, por cuanto todos mueren y sólo queda Mark como mudo testigo del drama. Tristán e Isolda se despiden de la vida en un canto de amor.

3. ROMANCE DEL CONDE OLINOS: Anónimo.

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Madrugaba el conde Olinos,

mañanita de San Juan,

a dar agua a su caballo

a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe

canta un hermoso cantar:

las aves que iban volando

se paraban a escuchar;

Caminante que camina

detiene su caminar,

navegante que navega

la nave vuelve hacia allá.

Desde la torre más alta

la reina le oyó cantar: –

Mira, hija, cómo canta

la sirenita del mar.

-No es la sirenita, madre,

que esa no tiene cantar;

es la voz del conde Olinos,

que por mí penando está. –

Si por tus amores pena

yo le mandaré matar,

que para casar contigo

le falta sangre real.

-¡No le mande matar, madre;

no le mande usted matar,

que si mata al conde Olinos

juntos nos han de enterrar!

-¡Que lo maten a lanzadas

y su cuerpo echen al mar!

Él murió a la media noche;

Ella, a los gallos cantar.

A ella, como hija de reyes,

la entierran en el altar,

y a él, como hijo de condes,

unos pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco;

de él, un espino albar.

Crece uno, crece el otro,

los dos se van a juntar.

La reina, llena de envidia,

ambos los mandó cortar;

el galán que los cortaba

no cesaba de llorar.

De ella nacería una garza;

de él, un fuerte gavilán.

Juntos vuelan por el cielo,

Juntos vuelan par a par.

4. CALISTO Y MELIBEA: Fernando de Rojas.

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Calisto se encuentra con una bella dama llamada Melibea y queda enamorado de ella, él intenta cortejarla pero ella no le responde. Calisto habla con su criado Sempronio de lo sucedido, este criado le aconseja recurrir a la ayuda de la alcahueta Celestina. Pármeno le advierte que la Celestina es una vieja malvada, pero el amor de Calisto hacia Melibea es tan grande que hace caso omiso a las palabras de Pármeno.

Celestina consigue convencer a Pármeno de la ganancia que pueden lograr aunándose contra el ciego de amor de Calisto, además lo convence cuando le asegura que le ayudará a conseguir a Areúsa. Éste al estar harto del la respuesta de Calisto ante sus consejos, acepta su negocio lucrativo y aprovechado.

Celestina se va a casa de Melibea y, poco a poco, con sus argumentos y sus mágicas artes consigue atraer la atención de Melibea.

Celestina le comentará a Calisto que Melibea está enamorada de él y que podrá tener una primera cita. Pasada este encuentro, los criados van a casa de Celestina a pedir parte de sus ganancias con este asunto, al negarse Celestina a pagar, los criados de Calisto matan a la vieja y malvada Celestina. Los criados mueren. Areusa y Elicia, amantes de Pármeno y Sempronio respectivamente, deciden vengase a través del sicario Centurio.

Los padres de Melibea, que eran ingenuos pensando que su hija era pura, planean su casamiento, Melibea. En la última cita entre los enamorados, Centurio no acaba por cumplir su promesa por temor, sin embargo consigue que , con el ruido, Calisto se descalabre al caerse por la escalera.Melibea al ver muerto a Calisto, se suicida por amor.

5. ELOÍSA Y ABELARDO: Anónimo.

Abelardo era un intelectual del siglo XII al que le fue confiada la educación de Eloísa, sobrina del canónigo de la catedral de París. Su padre tenía pensado casarla con un aristócrata, a pesar de los 20 años de diferencia de edad se enamoraron y Eloísa se quedó embarazada. Después de esto el tío canónigo, que no aceptaba la relación, mandó enclaustrarla en un convento e hizo que Abelardo ingresara en otro.

Nunca más se vieron pero siempre mantuvieron su amor por carta.

Cuando Abelardo murió, Eloísa reclamó su cuerpo y lo enterró en su convento. Así, cuando a ella le llegó la hora, mandó que la enterraran junto Abelardo. La leyenda dice que en el momento que sus cuerpos se juntaron se dieron un último y eterno abrazo y se plantó encima de la tumba un rosal.

6. PÍRAMO Y TISBE: LAS METAMORFOSIS. Ovidio.

Píramo y Tisbe eran dos jóvenes que habitaban en viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres. Se comunicaban con miradas y signos hasta descubrir una estrecha grieta en el muro que separaba las casas en la que sólo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura. Así pudieron hablarse, enamorarse y desearse cada vez más intensamente, hasta una noche acordaron huir.

Tisbe llegó primero, pero una leona que regresó de una cacería a beber de la fuente la atemorizó y huyó al verla, buscó refugio en el hueco de una roca y, en su huida, dejó caer el velo. La leona jugueteó con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo descubrió las huellas y el velo manchado de sangre, y creyó que la leona había matado a Tisbe, su amada, y sacó su puñal y se lo clavó en el pecho.

Tisbe, con miedo, salió cuidadosamente de su escondite. Cuando llegó al lugar vio que las moras habían cambiado de color y dudó de si era o no el sitio convenido. En cuanto vio a Píramo, su amado, con el puñal en el pecho y todo cubierto de sangre, le abrazó y, a su vez, le sacó el puñal del pecho a Píramo y se suicidó clavándose el mismo puñal. Los dioses apenados por la tragedia hicieron que los padres de los amados permitiesen sepultar los cuerpos juntos, y desde aquel día los frutos de la morera quedaron teñidos de púrpura.

7. ROMEO Y JULIETA: (William Shakespeare)

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La historia se desarrolla en Verona, en donde viven dos familias que son rivales, los Montesco y los Capuleto. Romeo, único heredero de los Montesco, entra sin ser invitado al baile de máscaras de los Capuleto, en el que conoce a Julieta, hija única de los Capuleto; ambos se enamoran a primera vista.

Sabiendo que sus padres jamás permitirán su unión, se casan en secreto, con ayuda de Fray Lorenzo. El mismo día de la ceremonia, Teobaldo insulta a Romeo, a pesar de ello este último rehúsa batirse. Pero Mercutio, el mejor amigo del joven Montesco, entabla duelo a muerte con Teobaldo. Romeo trata de separarlos y Teobaldo aprovecha para herir mortalmente a Mercutio. Romeo, entonces reta a Teobaldo y venga a su amigo matando a su adversario. El Príncipe de Verona, indignado por los sucesos, condena a Romeo al destierro o a la muerte. Romeo se encuentra desesperado, porque estará separado de Julieta, pero Fray Lorenzo le aconseja escape a Mantua, hasta que pueda ser publicado su matrimonio con Julieta y se reúna con ella. Romeo huye a Mantua después de una última entrevista con Julieta.

El Conde Paris, pariente del príncipe, pide la mano de Julieta y le es concedida. Julieta se niega y pide auxilio a Fray Lorenzo, quien le aconseja que acepte la boda y le entrega un pequeño tarro con un elixir que la sumirá en estado cataléptico, parecido a la muerte. Le indica tomarlo la noche anterior a la boda y se compromete a estar con ella cuando despierte en la cripta de su familia, acompañado de Romeo, después ambos jóvenes escaparían.

Fray Lorenzo envía un mensajero a Romeo (Fray Juan) para que venga por Julieta en el momento de despertar. Sin embargo, el mensajero no encuentra a Romeo, ya que este avisado por su criado (Baltasar) de que Julieta ha muerto, sale inmediatamente hacia Verona. Romeo llega a la cripta de los Capuleto encontrándose con Paris, que iba a depositar flores a su futura esposa.

El Conde se indigna al ver a Romeo, ambos se baten, resultado vencedor el joven. Romeo se acerca a Julieta, la besa por última vez y toma veneno, falleciendo a los pies de su amada. En ese momento llega Fray Lorenzo, quien se atemoriza al ver los cuerpos de Paris y Romeo. Julieta despierta y el fraile trata de convencerla para que huya con él, pero la joven se niega al ver a su esposo muerto. Fray Lorenzo se va y Julieta se acerca a Romeo, lo besa y se hiere con el puñal de su esposo, muriendo abrazando a su amado. Los guardias aprenden a Fray Lorenzo y a Baltasar. Fray Lorenzo revela la verdad ante el Príncipe de Verona, los Montesco y los Capuleto. Con la muerte de Romeo y Julieta, se sella la paz entre las dos familias rivales.

8. WERTHER Y CARLOTA. (Goethe)

Werther es un joven alemán que marcha lejos de su hogar llorando la separación de una amiga y conoce a Carlota, una mujer de la queda profundamente enamorado nada más conocerla. El problema principal con el que se encuentra el protagonista es que Carlota está comprometida con Alberto, quien se encuentra lejos de su casa.

Conforme va pasando el tiempo, Werther y Carlota van haciéndose inseparables y nace entre ellos una profunda relación (amistosa para ella, de amor para él). Sin embargo, al fin llega el día en que Alberto regresa a casa para casarse con Carlota. Es entonces cuando Werther siente la desolación y la angustia que le provoca el ver como la mujer a la que ama va a casarse con un hombre que no la merece tanto como él. El joven la visita por última vez, y antes del rechazo, consigue abrazarla y besarla. Aquella misma noche, Werther se suicida de un tiro en la cabeza.

9. LA SIRENITA: ( Hans Christian Andersen)

En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón. Tenía cinco hijas bellísimas, sirenas.

La hija pequeña solía cantar y muy bien, y miraba a la superficie porque le gustaría salir allí y ver las maravillas que le contaban. Cuando se hizo mayor, su padre le concedió el deseo de emerger, pero le aconsejó no relacionarse con los hombres porque le traerían desgracias.

Veía por primera vez el cielo azul, el sol, los pájaros y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. Vio a los hombres y anheló hablar con ellos, pero vio su cola y se dio cuenta de su diferencia. Se fijó en el querido capitán del barco y se enamoró de él. Con el desastre de la tormenta el barco se hundió. La sirenita mantuvo al capitán vivo hasta que amainó; después lo llevó a la playa. Ella se escondió al ver que llegaban tres mujeres; él se creyó que le habían salvado y se enamoró de una. La sirenita contempló la confusión que estaba sucediendo. No paraba de llorar hasta que la Hechicera de los Abismos la quiso socorrer. Le ofreció dos piernas para subir a la superficie y poder deshacer el entuerto. Sin embargo, cada vez que pusiera los pies en el suelo experimentará un gran dolor. También le exigió su preciosa voz. Por lo tanto ella se quedaría muda de allí en adelante y si, además, el capitán se casaba con otra, su cuerpo desaparecerá en el agua.

Dicho esto se bebió la pócima y eso pasó. El capitán, que era un príncipe, se encontró con la sirenita y, aunque ella trató de explicarle la historia, se dio cuenta de que estaba muda. La trató muy bien y la vistió como una reina. La invitó a una fiesta, e intentó bailar, pero dolían mucho los pies. Sin embargo, poco a poco se dio cuenta de que el príncipe estaba enamorado de la muchacha que se creyó siempre que lo había salvado del naufragio. Esto le provocaba grandes lamentos en la playa. Hasta que un día vio como éste se casaba con la dama que deseaba.

Las hermanas una vez que se enteraron de todo lo sucedido le aconsejaron que volviera a su forma anterior matando, con un puñal mágico de la bruja, al príncipe. Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad, su amor se lo impidió.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte, su cuerpo empezó a deshacerse, pero por encanto su alma voló hacia el cielo, donde le esperaban las hadas del cielo.

10. DON JUAN Y Dª INÉS. D. JUAN TENORIO. Juan Zorrila.

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Tras un año durante el que Don Juan y Don Luis expusieron todas las maldades ejecutadas en presencia de un comendador y, sin saberlo, en presencia del padre de Don Juan y del de Doña Inés. La apuesta es ganada por Don Juan, pero Don Luis le reprocha que él se va a casar, pero Don Juan jura que hará impura a Doña Ana una noche antes de la boda.

Los padres creen que Don Juan es un hombre miserable y rompen su compromiso con Doña Inés, pero el Tenorio está dispuesto a secuestrar a la chica. Ambos caballeros se juegan la vida. Al marcharse los alguaciles les detienen: han sido denunciados por sus criados. Ambos consiguen escapar de la justicia. Don Luis habla con el criado de su prometida para avisar de la visita del Tenorio.

El Tenorio consigue enamorar a Dª Inés en el convento y la rapta a su casa. Más tarde va con Ana y regresa a su casa a la vez que despierta a Doña Inés. Se declaran amor mutuo, pero son interrumpidos por Don Luis que pretende retar al tenorio por la traición de su novia, pero llega Don Gonzalo y a pesar de que Don Juan admite que ama verdaderamente a Doña Inés, Don Gonzalo se niega y es matado al igual que Don Luis por el Tenorio que huye a Italia con su criado.

Cinco años después regresa Don Juan que descubre que en su casa se encuentra un panteón donde está enterrada Doña Inés. Don Juan está llorando cuando aparece la sombra de la chica y le pide que se arrepienta de todas sus maldades para poder estar juntos toda la eternidad. Don Juan se plantea la posibilidad de que todo haya sido una alucinación. Por la noche invita a sus amigos Centellas, Don Rafael y al difunto Don Gonzalo para demostrar que no le asustan los fantasmas. El espectro avisa al Tenorio de que es su última oportunidad y hace desmayar a los demás invitados que despiertan cuando la estatua desaparece y discuten con Don Juan, pues creen que ha sido una jugarreta. Así mueren Avellaneda y Don Juan cuando éste se arrepiente, pero ya es tarde y Don Gonzalo dice que se lo llevará al invierno, pero Doña Inés le salva en el último momento y muere tranquilo sabiendo que será feliz toda la eternidad junto a ella.

11. ELENA Y PARIS: LA ILÍADA. Homero.

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La diosa Afrodita había prometido al príncipe troyano Paris el amor de Helena (la mujer más hermosa del mundo) como premio por haber decidido a su favor en el concurso de belleza “la manzana de oro de Discordia” que la había enfrentado a Hera y Atenea.

Paris fue a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por Menelao y Helena. Sin embargo, durante su estancia, Menelao tuvo que viajar a Creta para asistir a un funeral.

Afrodita provocó que Helena se enamorase de Paris y huyeron los dos de Esparta junto con el tesoro de Helena. Cuando llegó Menelao se enfadó tanto que pidió ayuda a su hermano Agamenón. Toda Grecia se unió en diez años para atacar a Ilión, la capital de Troya y así se paso controlar el comercio del mar Egeo.

Al final, con el invento del caballo de madera (por Ulises) pudieron los griegos introducirse en la inexpugnable ciudad, y así cayó Troya.

Filotectes hiere a Paris con una flecha envenenada, cuya herida es mortal de necesidad. Cuando Paris sabe que ha de morir, en vez de acordarse de Helena se acuerda de Enone, su primera mujer, y porque en ella ve su última esperanza de curación. Sus esclavos le suben penosamente hasta la cumbre del monte Ida, donde vive Enone. El encuentro entre los dos esposos ocurre al atardecer y esta lleno de ternura y emoción. Ella le dice que no le puede curar y acaba muriendo entre las lágrimas de Enone. Ésta se arroja a las llamas y muere con él, unidos los dos en último abrazo.

Cuando estaba siendo saqueada, Menelao se lanzó en busca de Helena, iba dispuesto a matarla, quería vengarse. Se encontraron frente a frente. Menelao desenvainó la espada y la perdonó.

12. LOS AMANTES DE TERUEL. Juan Hartzenbusch

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Son Juan Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura. Eran dos jóvenes de las principales familias de Teruel; pero ya fuese por las frecuentes desavenencias entre familias rivales, ya fuese por razón de la limpieza de sangre (ser cristiano viejo), que entonces se miraba mucho, el caso es que los padres no estaban de acuerdo con esos amores.

Los padres de Isabel decidieron casar a la moza para no dar lugar a que creciese aquel amor inconsentido.

Fue señalado el día de la boda y Juan Diego sintió la necesidad de despedirse definitivamente de su amada. Escaló la tapia del jardín como era costumbre, y lo hizo a la medianoche. Tras los requiebros amorosos propios de la ocasión, don Juan Diego le pidió una prenda de amor a su amada: un beso. Casta y obediente a la voluntad de sus padres como era Isabel, se lo negó, bien que su corazón le pedía aquello y mucho más. Aquella negativa fue más fuerte que el corazón lacerado del infortunado don Juan Diego: se le borró el mundo de la vista, quedando en sus pupilas la dulce y atormentada imagen de su amada, y cayó allí mismo desplomado. Al entender su corazón que nunca más podría latir para Isabel, prefirió dejar de latir para siempre.

La noche se convirtió en alboroto. Corrió la voz por toda la ciudad de Teruel y se iluminaron sus ventanas con la luz de los candiles. El día siguiente la familia de don Juan Diego Martínez de Marcilla estaba llamada a funeral en la iglesia catedral, y dos horas más tarde, en la misma iglesia estaba llamada a boda la familia de Isabel Segura.

A la infortunada amante, perdida en el delirio del amor perdido, y condenada a amar a quien no la amaba, los pies la condujeron con determinación hacia el funeral prohibido. Se acercó al catafalco a contemplar a su amor. Y al ver aquellos labios aún abiertos pidiéndole el beso que le negara unas horas antes, no pudo resistirse a esa última petición callada de su amado, u postrándose junto a él le dio el beso de despedida. En ese beso de Isabel su corazón estaba ya tan malherido que sucumbió.

Maravillados los asistentes de la duración de aquel beso, quisieron sepultarlos juntos para eterna memoria de aquel amor y para aviso de padres que cierran los ojos y el corazón al amor de sus hijos.

13. MARIANELA Y PABLO. MARIANELA. Pérez Galdós.

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Marianela o Nela, que es su apelativo queda huérfana desde edad temprana y tiene que trabajar para poder subsistir. Otro de los personajes emblemáticos de la obra es Pablo, un joven de un estatus social más alto pero posee una particularidad: es ciego.

Nela deberá acompañarlo y guiarle sus pasos como una especie de lazarillo, tendrá que mostrarle el mundo a través de sus propios ojos, detallarle las cosas a su alrededor y no solo eso deberá hablarle del mundo exterior de campos y hermosos valles, de lugares en los que es difícil haber estado teniendo uno una edad muy joven como la de ellos, pero que Pablo también llega a conocer gracias a las lecturas que le hace su padre constantemente. Todas estas cosas llenan de ilusión a un alma buena como lo es la del joven invidente y termina a su vez enamorándose de Marianela, ambos se juran amor eterno y la promesa de una vida juntos que ni el tiempo ni la fatalidad que muestra muchas veces la vida podrá separar. Sin embargo si Pablo tiene una característica especial, Nela también tiene la suya: ella es una joven que, a pesar de poseer un gran corazón, es poco agraciada.

Llegará a la ciudad Teodoro Golfín, un médico de gran corazón que busca a su hermano Carlos del que se alejó hace bastante tiempo. Golfín hablará con el padre de Pablo luego de conocerlo tanto a él como a Marianela y le dirá que es posible que él le pueda hacer recuperar la vista a Pablo.

Aturdida y atemorizada por pensar que quizá Pablo se decepcione de ella cuando recupere la vista, Nela comienza a sufrir una serie de angustias que oprimen su pecho.

Al abrir los ojos Pablo se encuentra frente a frente con su prima Florentina, una mujer de belleza angelical que llegó con su padre con el objetivo de casarse con Pablo. Pablo queda inmediatamente enamorado de Florentina en quien cree reconocer a Marianela.

La desdicha de la pobre Nela crece al saber que Florentina la quiere mucho y la estima, que quiere que ella se vaya a vivir con los futuros esposos y que se ha dado cuenta Marianela tiene una vida familiar injusta al lado de los Centeno. En esta casa, Nela no encuentra el apoyo de nadie más que de Celipín, el hijo menor que quiere estudiar medicina para ser tan grande con Golfín. Celipín le ofrece a Nela huir del caos familiar que habitan y le pide fugar juntos, pero ella no acepta y él finalmente se marcha solo.

Sola ahora sí en el mundo, Marianela comienza a sentir el vértigo de la infelicidad al saber que Pablo ya puede ver, no se atreve a ir a su casa y queda vagando por el bosque perdida y sin consuelo, todos a su vez en casa de Pablo se encuentran extrañados, pero Teodoro Golfín sospecha algo. Al fin puede encontrar a Nela perdida y en un mar de lágrimas. Ella le confiesa sus temores pero al fin y al cabo termina siendo convencida de ir a ver a Pablo, que la estaba esperando.

La sorpresa de Pablo es grande y el peso de su amor por Florentina lo sumerge en la incertidumbre. Pablo no se había percatado de la presencia de Nela en la sala que habitaban todos, y al verla y tocar su rostro se da cuenta por fin de que realmente es ella. Nuestra protagonista percibe inmediatamente el amor no correspondido y la incomodidad de su amado. Finalmente terminará muriendo de amor y de tristeza.

14. JUAN PABLO CASTELL Y Mª IRIBARNE: EL TÚNEL Ernesto Sábato.

Juan Pablo Castel es un pintor que escribe su propia historia Empieza el relato confesando que es el responsable de la muerte de María Iribarne.

Conoció a María en un salón de pintura donde presentó un cuadro llamado “Maternidad”. Explica que no soporta a los críticos que empiezan a comentar su cuadro y que los encuentra charlatanes. El cuadro mostraba una mujer que miraba jugar a un niño, pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una pequeña y remota escena de una mujer que miraba el mar y que estaba como esperando algo, una escena que sugería soledad absoluta. Nadie se fijaba en esa pequeña escena del cuadro excepto una muchacha que miró fijamente la ventanita. Después desapareció entre la multitud.

Una tarde la vio en la calle, la siguió hasta el edificio de la compañía T, entró en ella y la vio esperar el ascensor. Entonces conversaron y Juan Pablo le preguntó sobre la ventanita, si la recordaba y ella le dijo que la recordaba constantemente y luego se fue corriendo. Un día que la fue a esperar a la compañía la tomó del brazo y la llevó hasta la plaza San Martín para que conversaran, él le dijo que la necesitaba porque sabía que ella pensaba como él. Esa noche hablaron por teléfono, él le dijo que no había dejado de pensar en ella y que la llamaría al día siguiente.

A la mañana siguiente la llamó pero la mucama le dijo que se había ido al campo y que le había dejado una carta. Juan Pablo se dirigió a la casa de ella para buscar la carta, una vez allí habló con un tal señor Allende que era ciego, éste le dijo que era el esposo de María y le pasó la carta que ella le había dejado. Allende le dijo que ella había ido a la estancia que era de su primo Hunter.

Una vez que María volvió comenzaron a verse continuamente, Juan Pablo la amaba pero sentía que María lo quería como a un hermano, discutían continuamente porque él le hacía muchas preguntas obsesivas acerca de sus antiguas relaciones con otros hombres y de su esposo Allende. En una de sus paranoias discutieron fuertemente y ella se marchó. A la mañana siguiente Juan Pablo la llamó pero ella se había ido a la estancia.

Juan Pablo se dirigió a la estancia para ver a María, fue allí donde se encontró con Hunter quien le presentó a una mujer flaca llamada Mimí. Hunter le explicó que María se había recostado porque se sentía mal. Una vez que llegó María se fueron a la playa y ahí tuvieron una conversación. Juan Pablo sentía que María era falsa, que le ocultaba cosas. Cuando él abandonó la estancia creyó que María lo seguiría pero no fue así. En su casa le escribió una carta a María en donde le decía que no entendía como podía estar con él, con Allende y con Hunter al mismo tiempo. Luego se arrepintió de haberla mandado y fue a buscarla pero en el correo no quisieron devolvérsela.

La llamó a la estancia amenazándola con que si no venía él se mataría, quedaron de verse al día siguiente. Esa noche Juan Pablo bebió mucho y se acostó con una prostituta, se dio cuenta de que María se asemejaba mucho a ella en sus gestos y llegó a la conclusión de que María era también una prostituta. Habían quedado de juntarse en la Recoleta pero María no llegó entonces él la llamó por teléfono y la mucama dijo que el señor Hunter la había llamado y ella había partido a la estancia.

Juan Pablo fue a la estancia en su auto una vez que llegó se escondió y esperó. Después de una espera interminable los vio bajando por la escalinata, iban del brazo, los vio caminar largamente por el parque. Entonces comenzó la tormenta, con truenos y relámpagos, luego empezaron a caer las primeras gotas. Juan Pablo se trepó hasta la planta alta por la reja de una ventana. Entró en la galería y buscó su dormitorio, empuñó un cuchillo y abrió la puerta.

Cuando se acercó a la cama ella le preguntó tristemente qué iba a hacer, él le respondió que tenía que matarla por haberlo dejado solo, entonces, llorando le clavó el cuchillo en el pecho. Corrió a Buenos Aires y telefoneó a la casa de Allende diciendo que tenía que verlo. Le gritó al ciego que venía de la estancia, que María era la amante de Hunter y que la había matado entonces el ciego le gritó que era un insensato. Luego fue a la comisaría y se entregó. En los meses de encierro intentó darle explicación a la última palabra del ciego: “Insensato” y el porqué de que Allende se hubiera suicidado.

15. LANCELOT Y GINEBRA. LA MUERTE DEL REY ARTURO.  Sir Thomas Malory

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Según el mito, Ginebra sería la hija del rey Leodegrance de Cameliard. El rey Arturo envia a Lancelot a que la traiga a Camelot para casarse con ella, y en el viaje ambos se enamoran. En cuanto llegan a Camelot, Arturo y Ginebra se casan, y Ginebra se convierte en el centro de la corte.

Tiene en general buenas relaciones con su esposo, pero se enemista con la bruja y hermanastra de Arturo Morgana al expulsar de la corte a Sir Guiomar, amante de Morgana y sobrino de la propia Ginebra. Morgana guardará siempre rencor hacia la reina y se lo transmitirá a sus hijos.

Aunque casada con Arturo, el amor que Lancelot y Ginebra sienten durará hasta la muerte de ambos. En todo caso, los enemigos de Arturo aprovecharán esta relación para fraguar la acusación de adulterio y conspiración que lanzan sobre Lancelot y Ginebra. Esto lleva a una condena de muerte para la reina y una orden de expulsión del reino para Lancelot.

Lancelot no puede permitir la muerte de Ginebra y, al intentar salvarla, mata a dos de los hijos del rey Lot de Lothian y de Morgana (hermana mayor de Arturo), lo que deriva en guerra abierta entre dichos reinos y Camelot, y supuso al final la muerte de todos los caballeros de la Mesa Redonda.

La condena a muerte de Ginebra no se materializa en la leyenda. Ginebra recibe la noticia de la muerte de Arturo y de todos los caballeros de la Mesa Redonda cuando estaba en la torre de Londres, donde voluntariamente se había encerrado para no caer en las manos de Mordred. Se viste con ropas de luto y ordena a sus damas que hicieran lo mismo. Se dirige a Amesbury, en Wilshire, donde habría un convento en el que la reina decide tomar los hábitos. Pasa el resto de su vida de forma anónima. Años después fue elegida superiora del convento.

En el convento, poco después de la muerte de Arturo, tiene una última entrevista con sir Lancelot. Posteriormente, Lancelot abandona la vida de caballero y se convierte en monje ermitaño. Años más tarde Lancelot tiene un sueño donde un ángel se le aparece y le dice que debe fabricar un féretro, ponerle ruedas y dirigirse con él a Amesbury donde encontraría muerta a la reina. Así lo hace: al llegar a Amesbury recoge el cadáver de Ginebra y lo lleva a enterrar junto al de Arturo.

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