CAMILO JOSÉ CELA


CELA

En un banquete de cierto protocolo de la alta sociedad, para callar a una comensal parlanchina muy fina, estilosa, recatada y de relamido gusto, dejó escapar un estruendoso pedo. Muy despacio,viendo que los presentes no sabían qué hacer, ni qué decir, se ponían colorados y que además la susodicha dama quería morirse de la vergüenza, Cela se giró hacia la mujer y le dijo con voz seria: “No se preocupe, señora. Diremos que he sido yo”.

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