LEOPOLD VON SACHER-MASOCH


(1836-1895) Austriaco. Fue usado el apellido Masoch por Krafft-Ebing en su libro Psicopatías sexuales para denominar a las relaciones sexuales en las que el placer parece derivar de la crueldad, dolor y la perversidad.Alude el autor a estas prácticas en La Venus de las pieles y Las mesalinas vienesas.

Bebé de salud frágil, fue confiado a una robusta campesina rutena, que le sirvió de ama de leche. La leyenda asegura que desarrolló su peculiar tendencia erótica en su infancia, pues fue descubierto espiando a su tía Zenobia copulando con su amante y castigado por ello, lo que habría vinculado duraderamente en su personalidad el placer al dolor. A los doce años fue testigo de las escenas sanguinarias de la revolución de 1848 y en 1859 participó con el ejército austriaco en la campaña de Italia.

A los veinticinco años conoció a Anna von Kottowitz, esposa de un médico de Graz, del que se separó para vivir con Sacher-Masoch. Ella desempeñó el rol dominante en la pareja y él la empujó a relacionarse con otros amantes, para humillarle, inspirándole esta relación su novela La mujer divorciada (1870). A raíz de su relación con un hombre que resultó sifilítico la abandonó. Su siguiente amante fue Fanny Pistor, quien se hacía llamar baronesa Bogdanoff y con quien firmó el 8 de diciembre de 1869 un contrato de dominación en el que estipulaba que durante seis meses sería su esclavo y que, por lo tanto, ella tenía derecho a castigarle como tal. A la vez, el «súbdito Gregor» —su nuevo nombre de siervo— se comprometía a «no hacer valer ningún derecho como amante de ella» y Fanny Pistor prometía ponerse un abrigo de pieles, «en especial cuando sea cruel con él». La Venus de las pieles estuvo inspirada, de hecho, en esta relación. En Venecia ella se hizo amante de un actor, Salvini, y Sacher-Masoch les espiaba por el ojo de la cerradura y les esperaba a la mesa para comer juntos, pero ella acabó abandonándole.

Luego conoció a Aurora Rümelin, de veintisiete años, creyendo que era una aristócrata, aunque en realidad era guantera, lo que ha inducido a Krafft-Ebing a opinar que, al ser de clase social inferior, le gratificaba sentirse dominado por ella. Se casaron en 1873, cuando Sacher-Masoch ya había publicado La Venus de las pieles, y de este matrimonio nacería un hijo. Él le incitó a escribir y ella firmó sus libros con el nombre de la protagonista de aquella novela, Wanda von Dunajev, figurando entre sus obras las ya citadas memorias. Firmó también en este caso Sacher-Masoch un compromiso de dominación en el que ella le imponía que «no tendréis otra voluntad que la mía» y su derecho a castigarle a su gusto, como su esclavo, incluyendo el de torturarle «hasta la muerte con todos los tormentos imaginables». Y si él no pudiera soportar su dominación, quedaba obligado a matarse. Sacher-Masoch le empujó a tener una aventura con un estudiante llamado Sandor, pero ella le engañó más de lo que él deseaba, y al final, tras un viaje a París con ella, la abandonó y se divorciaron en 1886, en un proceso escandaloso.

Se casó por último con Huida Meister, traductora y secretaria de su revista Auf der Höhe [Sobre la cima], quien le dio dos hijos y con quien vivió en París, y se retiró en 1883 al castillo de Lindheim, en Hesse, donde sufrió al final de su vida crisis nerviosas y padeció internamientos en Mannheim. Murió en 1895, caído en el olvido literario. Según Krafft-Ebing, el matrimonio de Sacher-Masoch con Huida Meister le curó de su perversión, aunque persistió su fetichismo hacia las pieles.

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